Problema estructural
El de la fuga de divisas es un problema estructural de la economía argentina. Se requiere, por lo pronto, mayores controles, mientras se buscan mecanismos para que el ahorro de los argentinos no se canalice siempre hacia el dólar, indicó Andrés Tavosnaska, secretario de investigación de la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (AEDA).
Más allá del corto plazo, los especialistas coinciden en que el gran tópico económico será la competitividad. Para Mariano Lamothe, economista jefe de Abeceb.com, habrá que plantearse cómo se va a convivir con una competitividad menor, con cuentas fiscales menos abultadas y con un mundo, que, más allá de que seguirá siendo positivo, no dará el impulso de antes.
En su opinión, la salida de capitales es un problema de muy corto plazo; con esta fuga no vamos a convivir. Por eso, insistió: El desafío es buscar mucho más la competitividad, crecer más por mayor inversión y mejorar la productividad.
El economista senior de la Universidad de San Martín, Enrique Déntice, apuntó: Los objetivos principales son dos. Mantener bajos niveles de desempleo e incrementar las exportaciones. Esto sólo se puede cumplir si se asegura la competitividad.
En su opinión, los commodities agropecuarios y sus derivados deben multiplicar los dólares que aportan a la economía. Para eso hay que vender más a India y a China y hay que revisar trabas a las exportaciones de trigo y maíz, dijo. La economía primaria tiene que ser soporte de la industria hasta que se acomode el ciclo, afirmó.
Desde el oficialista AEDA, Tavosnaska apunta a diversificar la industria y encarar mecanismos de sustitución de importaciones, desde un abanico de políticas comerciales, tecnológicas y financieras. Eso permitirá seguir redistribuyendo, opinó.
Para Rodrigo Álvarez, gerente de Ecolatina, en el mediano plazo, la Argentina debería incorporar la productividad en las discusiones salariales, para que no terminen licuándose los aumentos con la inflación. También deberían incluírse lógicas sectoriales, en vez de las pautas uniformes de los últimos años.
La cuestión energética es un punto obligado de la agenda. Ocupa partes crecientes de la balanza comercial. Es importante generar inversiones, sobre todo en hidrocarburos, apuntó Tavosnaska. El economista también consideró necesario refinar el esquema de subsidios para que lleguen a los que menos tienen.
Para Déntice, el gasto público debe jugar un papel importante en la búsqueda del autoabastecimiento energético.