Por Martín Kanenguiser - Los analistas de Wall Street recibieron con poco entusiasmo el amplio triunfo de Cristina Kirchner, aunque afirmaron que el Gobierno seguramente implementará un ligero ajuste en la política fiscal y monetaria, ante el riesgo que implicaría optar por medidas de "profundización" del modelo en un contexto internacional cada vez más complicado. Los comentarios desde Nueva York reflejaron escepticismo sobre la posibilidad de observar una política económica consistente, aunque con la aclaración de que la incesante salida de capitales limitará el margen de acción de los sectores más heterodoxos del Gobierno. Sin embargo, en diálogo con La Nacion, los analistas que siguen de cerca el desarrollo de la Argentina admitieron que no les queda claro cuál será el rumbo que adoptará la Presidenta, con opciones tan diferentes como el regreso al mercado de capitales, como propone el vicepresidente electo, Amado Boudou, o el desdoblamiento del mercado cambiario, como sugieren sectores más ligados a la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont. En el Bank of America-Merrill Lynch prevén que la inflación se ubique en 30% este año y 15% el próximo; las reservas internacionales bajen de US$ 47.000 millones a 42.000 millones; el crecimiento del PBI, del 5,5 al 2,5%, y el déficit fiscal suba del 1,7 al 1,8 por ciento del PBI. Esta tendencia es la que lleva a Alberto Bernal, jefe de analistas del fondo Bulltick, a sostener que "el Gobierno sabe que no puede ponerse más necio y que si el precio del dólar a un año está en $ 5,2 es porque el mercado asume que no va a haber cambios de política". "En cambio, yo creo que sí puede hacer una emisión de deuda en el mercado local de un bono a seis años, a la que acudirán muchos inversores extranjeros, para disminuir las presiones sobre las reservas del Banco Central, que están en baja." Según Bernal, "sin mercado la brecha de financiamiento es de US$ 7400 millones en 2012 y de US$ 8500 millones en 2013, números que no son viables para pagar con reservas en este mundo, sobre todo, para un país débil en términos de estructura macroeconómica". Al respecto, Gabriel Torres, de la calificadora Moody's, sostuvo: "El Gobierno va a buscar limar algunas de las asperezas del modelo con eventuales cambios graduales, por ejemplo reduciendo subsidios; no parece haber voluntad política por mejorar los números del Indec o resolver la situación con el FMI, pero tal vez se haga algo con el Club de París". Menos inflación Carola Sandy, del Credit Suisse, apostó a que el aumento en las tasas de interés registrado en las últimas semanas ayudará a bajar la inflación "a un rango del 15-20 por ciento respecto del actual nivel del 20-25 por ciento". En cambio, consideró poco probable que el Gobierno pueda acelerar el ritmo de devaluación del peso frente al dólar sin contribuir a una mayor salida de capitales y a la consecuente caída en las reservas del BCRA. Sin embargo, al igual que sus colegas, estimó que es posible que las condiciones fiscales "se ajusten" a partir de algún cambio en la política de subsidios a las tarifas del sector público, lo que permitiría moderar la devaluación a $ 4,30 a fin de este año y a $ 4,55 a fines de 2012. Daniel Volberg, de Morgan Stanley, también descartó una devaluación profunda y consideró más probable un mix de cierto ajuste fiscal y monetario, con una suba de tarifas que posiblemente mantenga el stock de subsidios fiscales en relación con el PBI. "Un aumento del 30% en las tarifas de electricidad no cambiará drásticamente los incentivos en el sector de la energía, en un contexto de inflación del 25 por ciento", detalló. Pero no descartó "errores de política que profundicen el aterrizaje forzoso de la economía si se mantiene el statu quo", como un eventual desdoblamiento del mercado cambiario. Si se formalizara la idea de "dividir el tipo de cambio entre uno más fuerte para los exportadores agrícolas y otro más débil para el resto de la economía", se acentuaría la dolarización de los ahorros, afirmó. "Después de todo -concluyó-, cuando se enfrenta a un shock externo negativo, la economía argentina se muestra como la más vulnerable de la región." |