Por IGNACIO OLIVERA DOLL - En voz baja, como siempre. Pero lo admiten. Los banqueros sienten que estos días hablan un idioma completamente diferente al del Banco Central. Nos da la impresión de que no tienen claro qué van a hacer y esto es parte del problema que hoy tiene el mercado. Todas las cosas que nos proponen son de cosmética, se exasperaba ayer en una charla uno de los banqueros que se interiorizó sobre la última reunión de su cámara con Mercedes Marcó del Pont.
Ayer fue el turno de los ejecutivos de Adeba, la institución que nuclea a las entidades de capital nacional y que encabeza Jorge Brito. La presidenta del organismo volvió a solicitarles personalmente que no interrumpan sus líneas de crédito a la producción, a pesar de los fuertes problemas de liquidez que atraviesan. Y les dio licencia para que pudieran optar por restringir el crédito al consumo.
Adeba se negó ayer a dar precisiones oficialmente a este diario. En su lugar dejó que el Banco Central transmitiera el optimismo del sector: Los bancos de Adeba se comprometieron a mantener sus préstamos porque, si bien hoy sus depósitos crecen poco, avizoran un incremento en los próximos meses que les va a permitir sostener el ritmo de expansión del crédito, comentaron en el organismo. Antes del fin de semana, en Reconquista 266 esperan a Abappra, de la banca pública.
Los encuentros, así y todo, no parecen tan apacibles. Según pudo confirmar El Cronista, los ejecutivos de entidades extranjeras plantearon al Central dos puntos clave. El primero: que pida a la ANSeS que vuelva a depositar en sus arcas el dinero que dejó de renovar en las últimas semanas. Podremos tener voluntad de hacer lo que quieran, pero si no nos dan la caja, no podemos prestar más. El mercado es finito. Esto es simple: o aumento pasivos, o no aumentan los activos, protestó una fuente privada. El segundo: que tomen medidas y generen expectativas para que se desactive la compra de dólares minorista que desde hace meses no les permite acumular depósitos. Está claro que éste no es un equilibrio estable en la economía. Si fuera así, los ahorristas no nos comprarían ciento y pico de millones de dólares todos los días desde hace tres meses. Si en todo este tiempo se hizo siempre lo mismo, no se puede esperar un resultado distinto, se quejó un ejecutivo.
Hay una visión diferente entre las entidades y Marcó del Pont. El organismo apuesta a que su decisión de mantener congelado al dólar y profundizar las inspecciones en la city terminará disipando la desesperación que hoy siente la gente por el billete. Y se ilusiona con que esto permitirá en poco tiempo el regreso de los pesos al sistema. En los bancos se muestran completamente escépticos en este sentido. Las medidas son más drásticas, dicen. Se debe intentar que la gente no perciba que el dólar es el activo más barato del mercado. Hoy por hoy se sabe que el dólar menos que esto no va a valer seguro, protestan.
El problema: siempre y cuando se quiera eludir la devaluación, la medida que todos ven más efectiva es elevar las tasas que se cobran por préstamos a los exportadores. Un crédito más caro obligará a liquidar las divisas que hoy prefieren retener porque se ve que son más rentables que cualquier otra colocación en pesos, razona un banquero. Nada más alejado, está claro, en el ideario de Marcó del Pont.