Por Javier Blanco | LA NACION La virtual caza de brujas lanzada desde hace unos días contra quienes compran dólares logró ayer ahuyentar a algunos de ellos de los mostradores de las casas de cambio y bancos más concurridos del microcentro porteño, pero, a la vez, parece haber convencido a otros de que en la apuesta por el dólar vale correr algunos riesgos. Sólo así podría entenderse que el Banco Central (BCRA), con la premisa de mantener estables los precios para tratar de desalentar la dolarización, haya debido volcar en el mercado otros 170 millones de las reservas, una cifra equivalente a la vendida anteayer y en línea con el promedio diario de intervenciones de la semana previa a las elecciones presidenciales, cuando la entidad debió desprenderse de otros US$ 675 millones. La entidad que conduce Mercedes Marcó del Pont se vio forzada además a incrementar su actividad en futuros (tanto en el Mercado Abierto Electrónico como en el Rofex), donde ofrece cobertura cambiaria "barata" a los bancos para incentivarlos a desprenderse de dólares. El objetivo es que no la dejen sola a la hora de ofrecer divisas para los negocios al contado y se hagan de pesos ahora que la reticencia de los ahorristas a mantener depósitos en moneda local les resta liquidez a las entidades y tira hacia arriba el costo del dinero. Bien vigiladosEn esos negocios se pactaron operaciones por el equivalente a más de US$ 570 millones "con la novedad de que hoy [por ayer] el BCRA ofertó también contratos por vencer en abril de 2012 (hasta aquí había llegado a operar hasta marzo) a tasas del 7 por ciento", consignó en su informe ABC, Mercado de Cambios, en un intento por instalar la idea de un horizonte de previsibilidad cambiaria algo más extendido. Sin embargo, el rasgo distintivo de la jornada fueron -nuevamente- los múltiples y ampulosos operativos de inspección. Numerosos agentes y móviles de la Administración Federal de Impuestos (AFIP), acompañados en algunos casos por gendarmes y en otros por personal de la Prefectura Naval, patrullaron las principales calles del microcentro porteño intentando hacer muy visibles sus movimientos, mientras otros inspectores del BCRA y la Unidad de Información Financiera (UIF) ampliaron su ofensiva "anticoleros" a otros barrios porteños en un intento por acotar la principal vía de financiamiento que tiene el mercado cambiario paralelo, donde compran el dólar a $ 4,47 los que no quieren dejar rastro de sus operaciones. Esta especie de "campaña intimidatoria" contra quienes demandan divisas provocó una serie de situaciones, cuando menos, curiosas. Por caso, en la sucursal que el Banco Supervielle tiene al 300 de la calle Reconquista (distante apenas una cuadra del BCRA), efectivos de la AFIP se ubicaron detrás de las cajas de atención al público para controlar los movimientos. "Ya no se trata de amedrentar a los que compran dólares, sino también a los que hacen movimientos con pesos", narró a LA NACION un testigo del hecho que se compadeció de la incomodidad que mostraba la cajera que lo atiende casi a diario por esta situación. "Yo alcancé a preguntar si había un requerimiento judicial, pero cuando me dijeron que no, me retiré sin hacer los depósitos. No tengo nada que ocultar, pero no me gustó nada que un señor de anteojos estuviera atrás del cajero mirando lo que hacía. Es intimidante", confió un cliente de la entidad que prefirió no dejar sus datos. "Con lo que vi, me alcanza", afirmó. LA NACION consultó por estos operativos a la AFIP, pero, hasta el cierre de esta edición, la entidad no había entregado información al respecto. Desde el BCRA, en tanto, justifican la profusión de controles en un intento por acotar a los "especuladores que buscan aprovechar este clima de incertidumbre cambiaria que algunos buscan instalar". Y afirman que, pese a que la AFIP definió sus operativos de control "sin consultarlos", en los próximos días las acciones de los organismos oficiales se coordinarán y profundizarán en procura de mejorar los resultados. Ayer, el jefe de la UIF, José Sbattella, dijo que las inspecciones que realiza personal de estas dependencias buscan "transparentar" la compra y venta de divisas para evitar el lavado de dinero y la fuga ilegal de capitales. La reacción oficial llegó luego de que dejaran el país unos US$ 17.000 millones en lo que va del año, según estimaciones privadas.. |