Por MARIANO GORODISCH Buenos Aires
Si los controles de la AFIP siguen así, va a crecer el desempleo, porque muchos coleros se quedarán en la calle, dicen desde una financiera, que ayer no pudo operar en todo el día con el dólar marginal porque tenía a los gendarmes en la puerta. De hecho, desde la llegada de los inspectores a la city porteña, el volumen negociado del dólar blue se redujo a la mitad: pasó de u$s 30 millones a u$s 15 millones diarios. Sin embargo, desde el Banco Central aseguran que el dólar negro mueve solamente el 1,5% del mercado formal, que se sitúa entre u$s 400 y u$s 500 millones diarios. En términos de magnitud, es insignificante. Pero más allá del volumen negociado, es una cuestión del cumplimiento de las normas, tal como se hace en el ámbito de la salud o de la alimentación. No puede ser que en el único ámbito donde los involucrados estén en contra del control sea en el mercado cambiario, se quejan desde la autoridad monetaria. Desde una cueva, que trabaja exclusivamente con billetes (mueven u$s 1 millón diarios), cuentan que se perdieron de ganar u$s 6.500, que es lo que hacen diariamente con el puré, que es como se denomina en la jerga a la diferencia que hacen entre la compra del dólar blanco y la venta en el mercado negro. Un cliente me pidió ayer a la mañana que le compre u$s 15.000, pero cuando llamé a la casa de cambio para pedir cotización me dijeron que no estaban operando con el blue, porque estaban los inspectores adentro. Como referencia, me pasaron $ 4,48, pero no tenían los billetes físicos para darme. Recién a la tarde, pude conseguir que me vendan u$s 5.000. Como nadie me vendía los u$s 10.000 restantes que necesitaba, saqué u$s 10.000 míos que tenía en la caja fuerte del banco para no quedar mal con el cliente, y le pasé un precio de $ 4,50, sabiendo que más adelante los voy a recomprar, señala el dueño de una cooperativa del microcentro. Mercado en la fronteraEn la provincia de Salta, el dólar paralelo mueve u$s 3 millones diarios. Es que el gran negocio de las financieras es comprar al público, mayormente turistas provenientes del extranjero, dólares a $ 4,30 (cuando las casas de cambio oficiales les pagarían $ 4,26) para venderlos luego a $ 4,53, tarifa que trepa a $ 4,60 en la frontera con Bolivia, ya que en ese país el dólar está más caro. Entonces, los arbolitos cargan la plata en su auto y se van a trabajar para la frontera. De este modo, se ganan $ 3.000 cada u$s 10.000 vendidos, cuenta el ejecutivo de una financiera salteña. De todos modos, cuando vinieron los inspectores el negocio se paró por completo, pero apenas se fueron siguió como si nada, agrega el informante. En Dinar, la principal casa de cambio de la provincia, el dólar oficial asciende a $ 4,32, lo que representa $ 0,06 más que el precio del gobierno, que es el exhibido por la pizarra del Banco Nación. Pero peor es la situación en la provincia de Tucumán, donde Dinar, la misma casa de cambio vende el dólar a $ 4,35, y lo paga $ 4,29. Según cuentan en el mercado, una estrategia para saber si la cotización que le están dando a uno es buena o no es fijarse en el spread que hay entre la compra y la venta. En los aeropuertos suele haber casas de cambio abiertas las 24 horas que ofrecen una brecha muy grande entre la compra y la venta. Pagan muy poco por los dólares y los venden muy caros. En el Aeropuerto de Ezeiza hay una casa de cambios que hace esta operatoria con estos márgenes de ganancia. Lo curioso es que está al lado de una sucursal del Banco Nación, que exhibe los precios oficiales, donde el cliente siempre sale ganando. |