Por IGNACIO OLIVERA DOLL - El problema fue conversado esta semana en la ronda de reuniones que Mercedes Marcó del Pont mantuvo con los bancos privados (y que terminará hoy con las entidades públicas agrupadas en ABAPPRA): las últimas líneas para empresas a tasa fija que quedaban en el sistema se evaporaron completamente a fines de septiembre y obligaron a las compañías pequeñas y medianas a empezar a fondearse con tasas variables que rondan el 30% anual, con plazos que no superan el año y medio.
El fenómeno es producto de la enorme dolarización que impide a las entidades sumar depósitos y no termina de ser disipada por las medidas del Gobierno. No hay mucho margen. Si nos fondeamos al 21% con los plazos fijos y sumamos un encaje del 16% y el pago de ingresos brutos, la tasa no puede estar abajo del 26,6%. Si queremos ganar tres o cuatro puntos adicionales, se nos va muy fácilmente por encima del 30% anual, explicó un sub gerente de un banco mediano.
Sucede que, para barrenar mejor la crisis de liquidez, las entidades privadas prefieren poner el foco en el financiamiento al consumo, que les permite mantener mayores spreads de tasas de interés y amplios márgenes de ganancia en medio de las turbulencias. Es, precisamente, la actitud que irrita a Marcó del Pont y que la empuja a establecer estos encuentros en sus oficinas durante esta semana.
En uno de los bancos líderes del sistema, ese mismo costo (siempre variable de acuerdo con la Badlar) se encuentra entre el 24% y el 25%. Y en un banco público, cerca del 20% anual. Nosotros tratamos de ajustar hacia abajo y bancar hasta donde podamos esta turbulencia. Pero obviamente cuando las tasas empiezan a acercarse al 30% todo gerente financiero pierde interés. De todas maneras no pueden cambiar de un día para el otro; el empresario sabe que en este país hay picos de tasas que no duran mucho, comentó a este diario el gerente de un banco público.
Los ejecutivos explican que las líneas sintieron un freno pero que la demanda se sostiene en los niveles de los últimos meses. El diálogo con el Central continuará hoy, con la visita de los ejecutivos de ABAPPRA.
En las últimas reuniones, los banqueros habían pedido que se tomaran medidas para mejorar las expectativas en la economía de manera que se detuviera la fuerte demanda de dólares. Sus pedidos iban claramente en un sentido diferente al de las medidas que ayer se tomaron sobre el mercado cambiario (ver tapa). Los ejecutivos consideran que, mientras tanto, al Central se le acorta el tiempo para una solución. Diciembre es un mes muy ilíquido para todo el sistema. La demanda de dinero es muy fuerte y las empresas suelen afrontarla con financiamiento bancario. Se va octubre y sólo queda noviembre, apuró un banquero.