Por JULIÁN GUARINO - Los u$s 2.800 millones que guardan los argentinos en Uruguay podrían estar bajo la lupa. En medio de la campaña de medidas que ha impulsado el Banco Central -y que le generarán una entrada extra de dólares que supera los u$s 7.000 millones- los ahorros de los argentinos en el sistema financiero uruguayo bien podrían ser objeto de estudio. El momento coincide con el anuncio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre la negativa que obtuvo Uruguay en la revisión por temas de lavado de dinero. La OCDE determinó que Uruguay no cumple los estándares por su régimen de acciones al portador y por no tener acuerdos de intercambio de datos fiscales con socios relevantes.
En esta línea, sugirió que Uruguay se mueva rápidamente para tener una red de acuerdos más amplia, particularmente con sus socios comerciales clave y cita a Argentina y Brasil. Ante tal decisión, el gobierno que encabeza José Mujica implementará ajustes para cumplir con los estándares internacionales de transparencia fiscal. Así, entre esos acuerdos, volverán las presiones para negociará con Argentina un acuerdo de intercambio de datos tributarios que involucra información bancaria. En Uruguay señalan que su país no es un paraíso fiscal y que los paraísos fiscales son aquellos territorios de baja o nula tributación. Y defienden el culto al respeto de la Ley.
En rigor, a partir de 1982, en Uruguay, se estableció el secreto bancario, que es válido no para los argentinos sino para los uruguayos y para la administración tributaria uruguaya. Es un secreto que sólo se levanta a pedido de juez penal. De todas formas la sangría sigue. En los últimos doce meses se fueron de la Argentina más de $ 1000 millones al Uruguay. En el 2001 los depósitos de argentinos tenían una participación del 40% del sistema uruguayo. Pero que hoy los depósitos de no residentes están en el orden del 17%, y los de argentinos no superan el 15%.