Por JULIÁN GUARINO - ¿Tenés dólares?
Sí, tengo.
¿Y fotocopia de Cuit? ¿Sos monotributista? ¿Consistente?
Si usted es arbolito en la city y un potencial comprador de dólares le responde así, entonces no busque el Cuit... Disimule, diga que se olvidó algo (la declaración jurada, su DNI, su nombre y colegio) y apure el paso.
Si, en cambio, usted es uno más de los que, como Adán, ha sido expulsado del paraíso del dólar oficial y en esa esquina de Corrientes y San Martín o en cualquier otra del microcentro, el que pretende venderle dólares en el mercado paralelo le enrostra cada dos palabras el término inconsistente... también amerita un lugarcito en el bolsillo para la sospecha.
En la city el clima está raro. Incluso más raro que hace unos meses. No sólo los arbolitos parecen haberse secado y ya no ofrecen sombra alguna bajo sus verdes encantos, sino que entre los seguidores de la estampa de Benjamin Franklin, hay un rumor que reverbera en forma constante: por ahora, hay que abstenerse de comprar dólares en el mercado informal o, al menos, hacerlo con cuidado.
Llámelos como quiera, pero en la jerga de las mesas se los conoce como infiltrados.
No llegan a ser un cuerpo de elite; en rigor ni siquiera han sido entrenados para tal fin, pero constituyen una novedad en todo sentido. Pertenecen a la AFIP y su misión sí, tienen una misión es advertirle a quien se avenga a realizar una operación cambiaria a cielo abierto o en despacho pero sin papeles, que lo que esta haciendo... está mal.
Para ello, los supuestos interesados, pretenden querer realizar una operación cambiaria, buscan un arbolito y cuando están por cerrar el trato, le advierten que eso que está por hacer... no hay que hacerlo. Algo así como una cámara sorpresa pero sin cámara pero con graaaaan sorpresa.
En general no pasa de ahí: una advertencia. De todas formas, la estrategia ha dado resultados: en los últimos días, las operaciones ligadas al dólar blue no sólo no se han profundizado, sino que han perdido liquidez.
Desde hace unos días ni siquiera podemos hablar de que el mercado informal opere en forma habitual, ya que los negocios son esporádicos y los tradicionales vendedores de dólares, los más grandes, ya no participan del mercado porque tienen miedo que los sorprendan los controles, dijo un importante ejecutivo de un banco de segunda línea.
La pulseada en la city se juega por partida triple. Por un lado, los expulsados del mercado oficial prueban suerte en el mercado informal donde ayer había que pagar $ 4,72 para hacerse de un dólar lo que constituye una suba desde los $ 4,60 promedio que se pagaban el miércoles. Por otro, existe una fuerte afluencia de clientes bancarios a las entidades que han puesto la lupa sobre los dólares que tienen depositados en las cajas de ahorro hay unos u$s 6.000 millones lo que también genera incertidumbre por la falta de billetes físicos que hay en las entidades y el tiempo que necesitan para abastecerse de ellos.
En este sentido, una nueva modalidad es que las entidades buscan conquistar a sus clientes para que dejen sus pesos ofreciéndoles más tasa (por encima del 20%). Eso sí, para ganarse la tasa, hay que olvidarse de los dólares.