Por MARIANO GORODISCH - Los arbolitos cuentapropistas se quedaron sin trabajo. Pero están a la expectativa. Esperan que los controles vayan perdiendo fuerza para poder volver a su hábitat normal.
Las casas de cambio informales que funcionaban en Corrientes y San Martín bajo el paraguas de joyerías continúan cerradas por reformas, aunque desde afuera se puede ver a las claras que no están haciendo ningún tipo de arreglos. Es más, las persianas están bajas y no hay nadie adentro.
Por lo tanto, hoy el que quiere vender o comprar dólares no tiene otra alternativa que tener algún contacto en alguna cooperativa o financiera, como se le denominan en la city a las cuevas.
Es que hoy nadie quiere arriesgarse y si alguien que no conozco me llama para pedirme cotización del dólar blue le digo que no estoy operando. Mejor prevenir: mirá si llega a ser un agente de la AFIP encubierto, comenta el dueño de una financiera del microcentro, que supo de otro colega suyo al que le clausuraron un local que tenía luego de que llegara una persona vestida de civil que terminó siendo un agente de la AFIP encubierto (ver pág.dos)
Los clientes de las cuevas que necesitaban pesos pudieron vender sus dólares ayer a una cotización récord de $ 4,68, contra $ 4,22 que hubiesen recibido en una casa de cambio. O sea: más de un 10% de diferencia a su favor. Es que luego las financieras vendían esos dólares a $ 4,72.
Esto sucedió por la mañana, pero a partir de las tres de la tarde, cuando cerraron los mercados, la cotización bajó 4 centavos: las cuevas pagaban $ 4,64 y vendían los billetes a $ 4,68.
Esta diferencia de precio se dio durante toda la semana. A la mañana el mercado abre muy arriba, bien picante, es cuando arden las aguas, ya que aparecen compradores por todos lados, debido a la paranoia que generan los controles fiscales, cuenta el titular de otra financiera del microcentro porteño.
Pero a la tarde, cuando los inspectores comienzan su retirada, el valor empieza a descender. Además, todas las operaciones en la plaza se hacen en pesos, así que el que se quedó con dólares de más sale a revenderlos. Por otra parte, se está notando que la plaza está cada vez más seca de pesos, y hay que tener en cuenta que los pesos también rinden, agrega el operador.
¿Qué es lo que actualmente están haciendo las cuevas de mayor tamaño para poder seguir operando pero, a la vez, pasar desapercibidos?
Distintas fuentes del mercado detallan que ya no concentran su actividad en una sola oficina, sino que se están empezando a dividir en tres direcciones diferentes. De esta manera, si los inspectores llegan a descubrir una de esas cuevas, al menos pueden seguir operando sin problemas en los otros dos lugares.