Las restricciones a la compra de dólares que implementó el Gobierno la semana pasada siguen sumando críticas por parte de algunos economistas, que juzgaron esa decisión como una medida "torpe" y un "error de enfoque". A su vez, el presidente del Banco Ciudad, Federico Sturzenegger, señaló que la medida generó "preocupación" y "confusión" en la gente y que complicó las operaciones inmobiliarias en marcha. "Todo esto lo único que hace es alimentar un fantasma. La gente piensa que el dólar se va a mover. Para mí, es más un fantasma que una realidad inminente. Y me parece que, en ese sentido, está funcionando de la manera contraria a la que desea el Gobierno", evaluó. Para Sturzenegger, la cantidad de operaciones de compra de dólares que no validó la AFIP en la primera semana de vigencia de los nuevas restricciones generó en la gente "un estado de incertidumbre", lo que provoca, a su criterio, "un efecto totalmente negativo". Por su parte, el economista y ex candidato a vicepresidente por la Udeso, Javier González Fraga, aseveró que el Gobierno "inventó un problema donde no lo había" y tildó de "torpe" la resolución. Además, aconsejó a la presidenta Cristina Kirchner que destine una parte de las reservas internacionales para dar una señal de fortaleza al mercado. "Si no está dispuesta a devaluar, tiene que animarse a perder un poco de reservas" y sostener el valor del dólar "en 4,24 pesos", dijo González Fraga. De ese modo, agregó, el mercado se "tranquiliza inmediatamente". "Hay que crear las condiciones de inversión, porque una parte importante de los dólares que se están comprando van en esa dirección", planteó. Por su parte, el ex ministro de Economía Domingo Cavallo afirmó que el Gobierno "no tiene un plan creíble contra la inflación" y, por eso, termina implementando restricciones a la compra de dólares para frenar la fuga de capitales. "Es un error de enfoque. Si uno quiere tener un tipo de cambio libre y flotante no puede poner restricciones a la compra y venta de dólares", razonó. Cavallo explicó que un programa que ayude a bajar la inflación debe basarse en "la política fiscal, es decir, en el control del gasto público y la política monetaria". "Como en esos dos frentes el Gobierno no se compromete a nada claro, después tiene que andar controlando determinados precios. Por ejemplo el interés de mantener el precio del dólar, no al nivel que lo fijaría el mercado sino a un nivel artificial", analizó en diálogo con Radio 10. Para la consultora Ecolatina, en tanto, la tensión cambiaria está comenzando a afectar la actividad y el crédito interno. "Si el Ejecutivo no revierte la fuerte suba de tasas ni descomprime la demanda de dólares, el consumo perderá dinamismo el año próximo, ya que es poco probable que el salario real vuelva a crecer como en 2011", auguró. La presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, defendió la medida al resaltar que "son importantes pasos para mejorar la articulación entre los distintos estamentos del sector público". |