Por Laura García - El escándalo es visceral pero efímero. Y se apaga a fuerza de erosión cotidiana. Llevamos casi tres semanas de controles a cuestas. Y casi puede presentirse un clima de nueva normalidad (que no deja de ser escandaloso). Con un mercado intimidado, el dólar ha caído en un sopor artificial . Incluso como para ensayar un escarmiento y hacerlo trastabillar frente a las narices de la conspiración devaluacionista. Al menos por ahora. Pero este dólar reprimido con una demanda amedrentada y una oferta a base de aprietes se codea con un alza de tasas que tampoco cierra en la ecuación oficialista. Venimos de tasas fuertemente negativas que eran insostenibles salvo por el tipo de cambio planchado. Ahora, al correrse la expectativa de devaluación, no hay tasa que aguante. Tenés acceso restringido al mercado cambiario y depósitos creciendo, pero no aparece el techo, comentaba ayer un analista. La suba de tasas puede ayudar a conjurar la dolarización. Pero supone un encarecimiento del crédito que repele al Gobierno y que ya empieza a hacerse sentir en las líneas de financiación a las familias. De ahí que desde el Banco Central, en esa suerte de universo paralelo que es el mundo de las Lebac, las tasas apenas se hayan movido. Y ya no convoquen a nadie. O casi nadie. El único comprador de Lebac hace rato que es el Banco Nación, al punto que ya supera el 50% del stock, comenta un economista. Son unos $ 40.000 millones en esta cruzada solitaria por garantizar al menos la renovación parcial de los vencimientos. Hoy el Central dejó de esterilizar a través de la emisión de títulos. Al verse obligado a vender en el mercado de cambios y secar la plaza, pasó a inyectar liquidez vía Lebac. Incluso ha recomprado sus bonos en el mercado secundario para aceitar la plaza cuando el retiro de depósitos de la ANSeS estresó al mercado. Sí, son pesos que buscarán escurrirse hacia al dólar. Pero la AFIP vigila... A tres semanas del nuevo régimen de racionamiento cambiario, el Gobierno pareciera confiado de que el impulso dolarizador está doblegado.Y que es hora de atender la sublevación de las tasas. Cuentan con un drenaje de depósitos menguante. Y una oferta de dólares que responda al ajuste de tuercas para compensar el pago de deuda que tiene reservado diciembre. El escándalo será efímero. Pero hay tensiones que parecen haber llegado para quedarse. |