Por Javier Blanco - La ola de retiros de depósitos bancarios en dólares, que se activó a comienzos de mes luego de que el Gobierno resolvió endurecer los controles sobre las compras minoristas de divisas -hasta el punto de impedirlas o recortarlas en muchos casos-, mostró claras señales de desaceleración en los últimos días. Pero sería arriesgado ya darla por concluida, por lo que habría que trabajar en "mecanismos que aseguren la liquidez del sistema bancario en esa moneda, de manera que la ventajosa oferta de prefinanciaciones a las exportaciones que supimos mantener en los últimos años permanezca indemne". Ese fue el mensaje central que les transmitió ayer la cúpula de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), la cámara que agrupa a las entidades de capital extranjero, al ministro de Economía, Amado Boudou, y a la presidenta del Banco Central (BCRA), Mercedes Marcó del Pont, en el marco de un desayuno de trabajo realizado en el Palacio de Hacienda. La respuesta de los banqueros llegó tras un nuevo pedido oficial para que no se endurezcan las condiciones de acceso a este tipo de financiamiento en su intento por preservar la liquidez. "Les pedimos especial ciudado al respecto. En particular, cuando quien demande el crédito sea una pequeña o mediana empresa (pyme) porque no tiene otro mostrador adonde ir", les había repetido por segunda vez en menos de una semana Marcó del Pont antes de pedirles también bajar las tasas en pesos. Luego terció Boudou para pedirles tranquilidad. "Estamos trabajando para contar, si fuera necesario, con líneas contingentes del exterior para que la liquidez no resulte afectada", les adelantó. No lo dijo, pero se refería a las gestiones que viene realizando el viceministro, Roberto Feletti, para conseguir dinero de la Corporación Andina de Fomento (CAF) o el BID. Los representantes de la banca extranjera y estos funcionarios acordaron a mitad de la semana pasada (en el peor momento de la corrida) una mecánica de trabajo para ir monitoreando la evolución de la situación creada por las coercitivas armas a las que apeló el Gobierno desde comienzos de mes en su intento por combatir la dolarización de ahorros y la fuga de capitales. De esos encuentros surgió la norma del BCRA que, el último viernes, les facilitó el acceso a los dólares que mantenían depositados como encajes en la entidad monetaria (el 54% del total de US$ 14.800 millones captados del público a fin de octubre) y, por lo mismo, eran computados como parte de las reservas. También, el esquema logístico que buscó asegurar que no hubiera un solo ahorrista que fuera a un banco y saliera sin los dólares requeridos, tras varias experiencias en contrario en días anteriores que, en definitiva, favorecieron la divulgación de toda clase de rumores. El tercer encuentro, el mantenido ayer, fue el más distendido. Los números que cruzan autoridades y banqueros dan cuenta de una marcada reducción de la ola de retiros, que, según datos oficiales, alcanzó los US$ 650 millones en la primera semana de vigencia de los nuevos controles. Cifras y perspectivasIndican que, tras la abrupta aceleración de la semana anterior (cuando se habrían retirado unos 1100 millones, a razón de US$ 220 millones día), la cifra habría caído a menos de la mitad en las últimas jornadas y con manifiesta tendencia declinante. El stock estimado de reservas que difunde a diario el BCRA parece corroborar esos datos. Tras derrumbarse a razón de US$ 200 millones entre viernes y martes, esta tendencia desaceleró su ritmo de caída a US$ 97 millones anteayer y a 66 millones ayer. Una parte de esa menor pérdida de los últimos días debe adjudicarse a que el BCRA recuperó en las últimas 48 horas su extraviado rol de comprador de dólares, al sumar a sus arcas algo así como el 10% (unos US$ 65 millones) de los reducidos montos que, producto de las restricciones, se negocian en la plaza cambiaria local por estos días. De hecho, parte de la intervención oficial de ayer en la plaza fue para evitar que el precio "testimonial" del dólar (buena parte de la demanda está reprimida o postergada) retrocediera más. De lo contrario, el billete, que ayer terminó en casas de cambio céntricas a $ 4,28, habría bajado más.. |