La divisa común se veía bajo renovadas presiones de venta luego de una de las subastas de deuda más desastrosas del Gobierno alemán desde el lanzamiento de la moneda única.
Esta fue una peligrosa señal de que el principal activo de la zona euro ha comenzado a perder atractivo entre los inversores, frustrados por la crisis de deuda y la ausencia de nuevas medidas de parte de las autoridades para evitar que el problema financiero siga escalando.
Muchos creen que mientras más se prolongue la crisis, más probable será que Alemania tenga que hurgar en sus bolsillos para rescatar a las naciones más pobres de Europa.
Elevando las preocupaciones por una carga fiscal adicional para Francia y centrando la atención en su calificación "AAA", el periódico belga De Standaard reportó que Bélgica y Francia estaban en nuevas conversaciones para rescatar al alicaído banco Dexia (DEXI.BR: Cotización).
El apetito por riesgo también se vio afectado luego de que el índice adelantado de gerentes de compra del sector manufacturero de China, elaborado por HSBC, mostrara que el sector manufacturero se contrajo a su mayor ritmo en 32 meses durante noviembre, luego de una caída en los pedidos nuevos.
El sector privado de la zona euro también se contrajo por tercer mes consecutivo, ya que la crisis de deuda empujó a la región al borde de una recesión.
El euro perdió un 1 por ciento contra el dólar, tocando los 1,3373 dólares EUR=, con rumores de barreras de opciones cerca de los 1,3350 dólares que podrían servir de soporte de corto plazo. Sus pérdidas empujaron al índice dólar a un nuevo máximo de seis semanas de 78,893 puntos .DXY.
Contra el yen, el euro caía un 0,7 por ciento hasta los 103,32 yenes EURJPY=R.
"Estamos hablando de una pobre subasta de bonos de Alemania, no de una economía de la periferia de la zona euro", dijo Ankita Dudani, estratega de divisas G-10 de RBS Global Banking.
"Esto aviva el fuego y agrega presión al Banco Central Europeo para que haga algo (sobre la crisis de deuda). Habiendo dicho eso, creo que las pérdidas del euro podrían quedarse sin impulso cerca de estos niveles", agregó.
Sin embargo, el persistente deterioro de la confianza y de los datos no eran un buen augurio para el euro, que ha operado a ambos lados de los 1,3500 dólares en los últimos días, afectado por los rumores de repatriación de fondos de bancos europeos y la renuencia de los especuladores a tener una postura más positiva.
La aversión al riesgo extendió las pérdidas del dólar australiano, que alcanzó un mínimo de siete semanas de 0,9706 dólares AUD=D4.
El dólar estadounidense subía un 0,3 por ciento contra la divisa japonesa JPY= hasta los 77,16 yenes, con ofertas de exportadores japoneses cifradas en más de 77,40 yenes.