Por Javier Blanco - Las señales de debilidad que emitió ayer la economía global, en un contexto ya enrarecido por la crisis de la deuda en la eurozona, dieron nuevo impulso a la tendencia bajista en la que se mueven desde hace semanas los mercados bursátiles de todo el mundo, ahora que una renacida aversión al riesgo les retacea "materia prima". Todo ocurrió en una jornada en la que se supo que la actividad fabril en China (¿única locomotora confiable?) retrocedió más de lo esperado, en momentos en que Estados Unidos (sumido en su propia pelea por la deuda) reportaba una leve alza en los pedidos de subsidios por desempleo (393.000 vs. 390.000 previstos) y un aumento en el gasto de los consumidores inferior al esperado (0,1% vs. 0,3%). Por si faltara algo más, Alemania, la última joya de Europa, no tuvo la recepción esperada en una subasta para vender bonos de deuda a 10 años, lo que la obligó a colocar apenas el 60% de lo que buscaba vender. En este contexto, la suerte de la plaza local estaba echada. El Merval se hundió 2,9%, con lo que ya acumula un retroceso del 17% en noviembre, que se estira al 31,6% en el año, mientras en el mercado de bonos se siguen haciendo notar las liquidaciones de las aseguradoras, lo que explica que el índice de precios de la deuda en dólares del MAE haya derrapado otro 1,65%, cuando su par en pesos subió 0,9 por ciento. 60% Es la aceptación que tuvo la oferta de venta de bonos que lanzó ayer Alemania: colocó 3600 de los 6000 millones de euros.. |