Por ESTEBAN RAFELE - En medio de la batalla cambiaria, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) comenzó a disputarle terreno a la Unidad de Información Financiera (UIF) en el control de episodios de lavado de activos al crear un departamento que centralizará la información del organismo fiscal.
Se trata de la Dirección de Investigación Financiera (DIF), oficializada el 2 de noviembre último en el Boletín Oficial (BO) mediante la resolución 388, firmada por el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray.
La DIF fue creada para analizar la información vinculada al movimiento de divisas, acciones, bonos y demás títulos valores y todo tipo de crédito originado en operaciones económicas y financieras, así como también de operaciones en las que se sospeche lavado de activos y/o financiamiento del terrorismo, se lee en la resolución.
Además, podrá planificar y realizar relevamientos, investigaciones y fiscalizaciones sobre casos que resulten susceptibles de incurrir en los delitos previstos en las leyes que castigan el lavado de dinero.
La DIF puede constituirse en una suerte de UIF paralela, según una fuente experta en la materia. La AFIP tiene una estructura mucho más importante que la UIF y dispuso centralizar la información que roce el lavado de activos en esta dirección.
Echegaray puso al mando de la DIF a Guillermo Michel, un asesor de su extrema confianza con un curriculum intachable, tal como lo calificaron voceros de la AFIP. Michel es contador y tiene una especialización en Derecho Tributario en la Universidad Austral.
La creación del organismo sorprendió a la UIF, el organismo que centralizó el control del lavado de dinero y que encabeza José Sbattella.
Los técnicos de la AFIP y de la UIF desconfían unos de otros. Según una fuente de la UIF, la AFIP es el organismo oficial que no designó un oficial de cumplimiento encargado de centralizar y reportar la información que ayude a detectar casos de lavado. Los técnicos del organismo ya conformaron equipos de investigación con el Banco Central, la Comisión Nacional de Valores (CNV) y la Superintendencia de Seguros, pero no con la AFIP.
La UIF espera que Michel se convierta en el oficial de cumplimiento que acerque la información centralizada en AFIP a la cabeza de Sbattella. Pero desconfía. Michel tuvo reuniones con técnicos de la UIF antes de su nombramiento, pero el organismo de control antilavado no fue contactado tras la creación de la DIF, confiaron desde esa dependencia. La AFIP no hizo declaraciones al respecto.
La base de datos de la AFIP es esencial para vigilar el lavado de activos. Sin embargo el organismo se amparó tradicionalmente en el secreto fiscal para -con razón- retacear datos sin orden judicial.
La nueva ley antilavado permite a la UIF pedir datos a la AFIP sobre cualquier persona o empresa siempre que tenga en su poder un Reporte de Operación Sospechosa (ROS) emanado de cualquier institución compelida a detectar casos inusuales y dispone en su artículo 14 que el organismo fiscal no puede ampararse en el secreto. Son sujetos de cumplimiento, además de los organismos públicos, los bancos, las casas de juego, las escribanías y las joyerías y los transportistas de caudales, entre otros.