Por DOLORES AYERRA - A pesar de los numerosos encuentros que desde el Gobierno mantuvieron con los bancos para que no corten ni eleven los costos de la financiación al sector privado, lo cierto es que el crédito cada vez resulta más caro. Y las líneas de corto plazo destinadas a empresas son las más golpedas.
La tasa para adelantos en cuenta corriente en pesos de a 1 a 7 días por más de $ 10 millones escaló mas de 2 puntos porcentuales en 10 días y pasó a ubicarse en 23%, con una suba de 12 puntos este año.
Según el último Informe Monetario que elabora el Banco Central (BCRA), en octubre, la principal suba volvió a registrarse en la tasa de los documentos descontados, cuyo promedio mensual se ubicó en torno a 21% acumulando un incremento de casi 6 puntos porcentuales. Por su parte, la tasa de interés de los documentos a sola firma aumentó 2,6 puntos, alcanzando un nivel de 18,2% en promedio en el mes. También se incrementó la tasa de interés de los adelantos en cuenta corriente que para el total de operaciones se ubicó en 21,9% (2,5 puntos), mientras que para las operaciones de más de $10 millones y hasta 7 días de plazo, el aumento fue de 5,2 puntos hasta 18,2%.
El problema fue conversado hace semanas en la ronda de reuniones que Mercedes Marcó del Pont mantuvo con todas las asociaciones bancarias: las últimas líneas para empresas a tasa fija que quedaban en el sistema se evaporaron completamente a fines de septiembre y obligaron a las compañías pequeñas y medianas a empezar a fondearse con tasas variables que rondan el 30% anual y con plazos que no superan el año y medio.
El fenómeno, explican en el sistema, es producto de la enorme dolarización, que se profundizó a raíz de las últimas medidas tomadas por el Gobierno y que impide a las entidades sumar depósitos. Pero a su vez, el costo del fondeo también se encareció. No hay mucho margen. Si nos fondeamos al 21% con los plazos fijos y sumamos un encaje del 16% y el pago de ingresos brutos, la tasa no puede estar abajo del 26,6%. Si queremos ganar tres o cuatro puntos adicionales, se nos va muy fácilmente por encima del 30% anual, explica un sub-gerente de un banco mediano.
En los bancos apuntan, además, que a fin de año la situación podría empeorar debido a que diciembre es un mes muy ilíquido para todo el sistema porque la demanda de dinero es muy fuerte y las empresas suelen afrontarla con financiamiento bancario.