Por CARLOS ARBÍA - En caso de no prosperar los pedidos a las empresas y bancos extranjeros para que frenen el envío de utilidades y dividendos a sus casas matrices del exterior el Gobierno tiene en estudio la posibilidad de impulsar un cambio a la Ley de Inversiones Extranjeras que reformuló en 1993 modificando algunos artículos de la vieja Ley 21.382 del gobierno militar de 1976.
La intención sería frenar la remisión de utilidades y dividendos a través de algunos cambios que se podrían hacer a esa ley. Algunos estudios jurídicos consultados opinan que la ley debería adecuarse a las condiciones actuales ya que es una ley más acorde a la convertibilidad que al actual modelo económico.
En particular citan el artículo 5 que especifica que los inversores extranjeros podrán transferir al exterior las utilidades líquidas y realizadas provenientes de sus inversiones, así como repatriar su inversión. También señalan el artículo 3 que hace referencia a que la inversión extranjera podrá efectuarse en moneda extranjera de libre convertibilidad.
El artículo 8 es otro de los que estaría en discusión ya que plantea que los aportes transitorios de capital extranjero que se efectúen con motivo de la ejecución de contratos de locación de cosas, de obras o de servicios u otros, no están comprendidos en la presente ley de inversiones extranjeras.
Desde el ministerio de Economía señalan la importancia que en el futuro las empresas extranjeras que ganan dinero reinviertan las utilidades en el país para aumentar la producción y generar mas empleo. Por lo tanto la intención del Gobierno es que tanto las utilidades como los dividendos que las multinacionales envían al exterior queden en el país.
Una de las mayores preocupaciones del Gobierno, como adelanto este diario, pasa por el aumento de las remisiones de utilidades al exterior durante el mandato de Cristina Fernández de Kirchner. Los números del Balance de Pagos que publica el Indec muestran que en 2007 se remitieron utilidades y dividendos al exterior por unos 4948 millones de dólares, esa suma pasó a 6882 millones de dólares en el 2008 cuando estalló la crisis del campo. En el 2009 el valor llegó a los 7159 millones de dólares en tanto que para este año se estima un récord de unos 10.000 millones de dólares.
Un estudio del Gobierno indica que desde el 2004 y el 2009, las empresas y bancos extranjeros alcanzaron una rentabilidad de 70%. Otro dato es que solo 35% de la inversión extranjera directa en esos cinco años se originó en reinversión de utilidades, según ese informe.
Más allá de eso el Gobierno negocia empresa por empresa. En el caso de General Motors, se comprometido a no girar utilidades en 2011-2012 y reinvertir en la Argentina. En ese contexto, el ministro de Economía, Amado Boudou, se reunió esta semana con el presidente de Adefa que habría asegurado que las automotrices no enviaran utilidades al exterior por lo menos durante 2012.