Por Matt Pottinger - PEKÍN — El crecimiento de China se estabilizó en el segundo trimestre, lo que llevó a la oficina de estadísticas a proclamar que la economía del país ya no está sobrecalentada. El gran desafío ahora, según economistas y empresarios, será ver con qué fluidez China puede digerir la inundación de automóviles, apartamentos, textiles y otros bienes que llegan al mercado después de dos años de inversión hiperactiva en plantas y bienes raíces. El Producto Interno Bruto del país en el segundo trimestre creció un 9,6% comparado con igual lapso del año anterior, según datos preliminares divulgados el viernes por la Oficina Nacional de Estadísticas. La cifra, una baja frente a la expansión de los dos trimestres previos, apuntaló el mensaje del gobierno de que está desacelerando con éxito la economía de una trayectoria insostenible. "Las incertidumbres y los factores que no son saludables han sido inicialmente puestos bajo control", aseveró el vocero de la oficina de estadistícas Zheng Jingping. "Algunos pueden preguntarse si la economía china se está sobrecalentando, pero las estadísticas que recién mostré dejan en claro que el desempeño general de la economía china es bueno". El índice de precios al consumidor subió un 5% en junio, frente a igual mes de 2003, llegando al umbral en el cual el banco central consideraría elevar las tasas de interés. Zheng, de todos modos, le restó importancia a la inflación, manifestando que los mayores precios fueron impulsados principalmente por factores estacionales y que la inflación probablemente ya está cerca de su máximo. "Aunque la cifra del 5% es delicada," aseveró, "no creo que haya necesidad de exagerar la influencia del aumento en los precios al consumidor. La economía y la inflación no presentan un problema", aseguró. Aunque las estadísticas acerca de la capacidad de China para evitar una burbuja son alentadoras, todavía es demasiado prematuro para determinar qué influencia tendrá la sobreinversión de los últimos dos años en las empresas, dicen los economistas. Buena parte de los edificios residenciales y las plantas de acero y de cemento que se empezaron a construir durante el auge sólo ahora se están completando, elevando significativamente la oferta existente en el mercado. Algunos economistas temen que se producirá un exceso de oferta que la economía sólo absorberá en forma muy lenta. ¿Dónde están las señales de problemas potenciales? Basta tomar en cuenta la industria automotriz. Las ventas de vehículos de pasajeros de cuatro puertas se dispararon un 75% y ahora parecen haberse estancado. Las ventas de los sedán cayeron en junio por tercer mes consecutivo y registraron un alza de apenas un 2,2% frente a igual lapso del año pasado, según datos semioficiales de la industria. Aunque los analistas esperan una reanudación del crecimiento una vez que China relaje las restricciones sobre los préstamos automotrices impuestas para enfriar la economía, el bajón es inquietante para los fabricantes domésticos y foráneos, que han apretado el acelerador para expandir su producción en China. Los bienes raíces, otro pilar de la economía china, sigue disfrutando de un alza de los precios y altas ventas. Pero la inversión en el sector sigue siendo inmensa incluso después de que se pusieran en práctica las restricciones del gobierno. Y la inversión en acero, aluminio y cemento, otros sectores que preocupan a Pekín, "todavía es alta" dijo Zheng el viernes. |