El secretario de Estado de Industria, Turismo y Comercio, Pedro Mejía, de 50 años, sostiene que conviene diversificar las exportaciones y las inversiones españolas, excesivamente concentradas, aunque sigue apostando por un incremento de la presencia inversora española en Latinoamérica, una opinión que no es unánimemente compartida en España. Mejía quita hierro al posible impacto del repunte del petróleo sobre la economía española y asegura que la nueva propuesta sobre horarios comerciales busca “dar estabilidad” a una legislación “excesivamente cambiante”.
Pregunta: El precio del petróleo amenaza con mantenerse por encima de los 30 dólares durante mucho tiempo. ¿Qué impacto puede tener sobre la economía española?
Respuesta: Aunque sólo podemos basarnos en estimaciones, sobre todo a corto plazo, hay dos hechos significativos que me inducen a pensar que el problema derivado del incremento del petróleo, si bien tiene su importancia, hay que relativizarlo. En primer lugar, la factura energética absorbía el 25 por ciento de nuestras exportaciones en 1980, el 16 por ciento en 1990 y menos del diez por ciento en 2003. En segundo lugar, en los primeros cuatro meses las importaciones energéticas hasta abril han descendido un cuatro por ciento. La previsión es que esta situación se revertirá y empezaremos a ver un crecimiento de la factura, que en mayo será del tres por ciento. El proceso de apreciación del euro, no obstante, contribuirá a aminorar el impacto.
P.: El diferencial de inflación entre España y la UE ha vuelto a ensancharse. Mientras tanto, el euro sigue fortaleciéndose frente al dólar. ¿Están las empresas españolas perdiendo competitividad?
R.: La cuota española en el comercio mundial se ha mantenido bastante bien y en un plazo de dos décadas casi se ha doblado. España está inmersa en un proceso de apertura e internacionalización partiendo de tasas más bajas, y todavía le queda un camino muy largo por recorrer.
P.: ¿Le preocupa que el déficit comercial se esté disparando?
R.: Ocupa más que preocupa. Tenemos una situación en la que la demanda interna tira y bastante, sobre todo desde el punto de vista del consumo privado. Las importaciones crecen a niveles altos, cerca del 8 por ciento, eclipsando el avance de las exportaciones. Esta es la única explicación.
P.: ¿Qué va a hacer la Administración para diversificar las inversiones y las exportaciones, hoy muy concentradas?
R.: Queremos que aquellos instrumentos que tienen como objetivo promover el proceso de internacionalización se adecuen a las necesidades de las empresas y contribuyan a la diversificación, que a medio y largo plazo es buena. La concentración de la exportación españolas en la UE es del 75 por ciento y a lo largo de los últimos años se ha mantenido prácticamente igual. La realidad es que hoy existen un grupo de países que van a ser cada vez más importantes en el comercio mundial y no sotros deberíamos estar más presentes en ellos. Desde el punto de vista de la inversión, la inversión española tienen diferencias notables respecto a la de otras economías. La UE absorbe como media el 47 por ciento la inversión mundial, pero nosotros sólo invertimos en la Unión un 35 por ciento del capital; América Latina representa sólo el 10 por ciento pero el 49 por ciento de nuestra inversión está allí; Asia, por su parte, atrae el 15% de los flujos mundiales pero menos del uno por ciento de los españoles.
P.:¿Significa esto que conviene disminuir la inversión en Latinoamérica?
R.: En América Latina debemos seguir incrementando nuestras inversiones y de hecho lo vamos a hacer. La mejor prueba es que casi todo los países que cuentan con un ‘stock’ alto de inversiones, un porcentaje de las inversiones que reciben proceden de empresas radicadas en su mercado. Ello no quieren decir que no sea conveniente pensar en otros destinos. Además, conviene recordar que América en un continente muy grande, que va desde Río Grande a Tierra de Fuego
P.:¿Qué mercados serán los prioritarios?
R.: Estamos culminando el proceso de estudio de las zonas prioritarias. Hay un grupo de países fuertes dentro de la Unión Europea, cuatro o cinco, que absorben más del 50 por ciento de nuestras exportaciones, y estos son una base que hay que mantener. También están emergiendo una serie de países con posibilidades de crecimiento más fuerte. En Asia hay tres o cuatro países prioritarios. Habrá que aplicar estrategias diferenciadas en cada país ponderando los instrumentos más adecuados. En América Latina hay dos o tres mercados con potencialidad, como México. Estados Unidos por supuesto es importante. También lo son los países del Norte África. Pero, obviamente, no todos pueden ser priotarios.

