Por Javier Blanco - El Gobierno concretará hoy el mayor pago de deuda del año, una obligación que hace poco más de un mes gatilló su decisión de aumentar el control a las operaciones cambiarias para no convalidar un retroceso mayor en las reservas. Se trata de la cancelación de un nuevo servicio (el quinto sobre 30 pagos anuales posibles) de los cupones atados a la evolución de la economía (PBI), aquellos adosados como un "aditivo" a los bonos con quita que el país emitió en 2005 para reemplazar a los que había dejado de pagar cuatro años antes. La erogación, que hoy supera levemente los US$ 2500 millones y se proyecta en torno a los US$ 3300 millones para el próximo ejercicio, no deja de ser paradojal: si la economía sigue creciendo robustamente, por esta vía el país terminará dilapidando buena parte de los beneficios que obtuvo de aquella renegociación al postergar pagos y podar el monto total de la deuda. Pero como se trata de una consecuencia directa del "éxito" del modelo (al punto de que algunos de sus vicios -como el aumento extra en la expansión del PBI que deviene de la subestimación de la inflación- fueron los que la encarecieron) difícilmente la Presidenta repita la fórmula a la que alude cada vez que honra vencimientos similares en importancia (como los de los Boden 2012 que surgieron del corralito y heredó de la crisis) y consiste en recordar que se hace cargo de facturas que nunca emitió. Ocurre que los cupones fueron emitidos con intervención explícita del fallecido ex presidente Néstor Kirchner, quien reiteradamente se ufanó de haber revisado y hasta modificado los términos de la oferta que en aquel entonces la Argentina realizó a sus acreedores, sin llegar a advertir la carga de la hipoteca generada. Estos títulos constituyen una carga cada vez más gravosa: en 2012 su pago -ya asegurado por el crecimiento obtenido este año- insumirá el 35% del total que el país pagará en concepto de intereses de la deuda. La única forma de evitar esa carga es si la economía no crece (fue lo que pasó en 2009 y liberó el pago en 2010) o lo hace menos del 3% promedio de aquí en más, un escenario a todas luces no deseable. Aquel errorEl punto es que, como fueron considerados erróneamente en aquel entonces por los bancos de inversión como activos con un valor cercano a cero, se descuenta que no sumaron a la adhesión del 76,15% que logró esa oferta. "Es decir, hubieran estado o no, hay coincidencia en que la aceptación habría sido la misma. Fue un error que se pudo haber subsanado hace algunos años, recomprándolos, lo que se hizo pero en cantidades ínfimas", sostuvo Marina Dal Poggetto, del Estudio Bein & Asociados. La paradoja es mayor si se recuerda que uno de los funcionarios que habían recomendado anexar este tipo de aditivos a los bonos (tomando una experiencia desarrollada por Bulgaria en 1988), el por entonces presidente del Banco Central (BCRA) y hoy diputado nacional por la CC-ARI Alfonso Prat-Gay, pasaría a desaconsejarla enfáticamente en los momentos finales del diseño de la oferta. "Ya estaba claro que en el mercado no llegaban a entender el concepto que se intentaba transmitir con este activo y que la recuperación de la economía estaba lanzada, lo que tendía a asegurar los pagos. Pero (el ex ministro) Lavagna y Kirchner eran por entonces muy celosos en el manejo de los términos de la oferta y no escucharon mi consejo. Lo único que apareció fue el tope final del 48% en los pagos", recordó ante LA NACION por estos días el actual legislador, que califica a esta emisión como "un regalo innecesario" en relación con el nominal en bonos oportunamente aceptados. El pago del cupón, que el Estado concretó ayer pero sólo desde hoy se acreditará entre sus tenedores, hizo caer las reservas de 46.571 millones a 44.701 millones de dólares, es decir, el menor nivel desde agosto de 2009. Pero la caída habría sido mayor si el BCRA no hubiera comprado unos US$ 650 millones en el mercado (US$ 150 de ellos los adquirió ayer) para las reservas en lo que va de la semana, ahora que buena parte de la demanda mayorista y minorista está reprimida. Los inversores que los mantienen en su poder recibirán $ 5,975 por cada 100 cupones nominales en pesos o US$ 4,382 por la misma cantidad en dólares (también hay emitidos en euros, pero en número marginal) por el crecimiento del 9,2% que reportó el Indec para 2010. Así, ya habrán recibido $ 14,18 o US$ 11,77 y aún tendrán derecho a cobrar entre $ 34 y US$ 36 por cada 100 cupones que mantengan, una factura que al país le puede llegar a costar alrededor de US$ 14.000 millones más en las próximas dos décadas.. |