El euro se estabilizó ayer después de haber caído a un mínimo en 16 meses frente al dólar y de 10 años contra el yen, en un mercado casi sin operaciones que digería los resultados mixtos de una emisión de deuda pública en Italia. Luego de haber descendido por debajo de la barrera de 1,30 dólar el miércoles, la moneda única tocó ayer los 1,2858 dólar, un nivel no visto desde septiembre de 2010. Al cierre el euro operaba a 1,2941 dólares frente a 1,2934 dólares del miércoles. En tanto, la moneda única retrocedía levemente frente al yen, a 100,58 yenes frente a los 100,80 yenes del miércoles, luego de haber tocado los 100,06 yenes, el nivel más bajo desde hace 10 años. Tras el marcado desplome de la sesión anterior, el mercado estuvo atento a la emisión de deuda de Italia, que acudió ayer a los mercados. La operación implica a la vez elementos positivos y negativos, lo que impulsó a los operadores a mantener la prudencia con respecto a las perspectivas de los mercados de la deuda en Europa y del euro, dijeron los operadores.
Pesimismo
Tampoco ayudaron las declaraciones de uno de los cinco asesores económicos de la canciller alemana, Angela Merkel, Beatrice Weder di Mauro, que afirmó que no descartaría una ruptura del euro en 2012 según cita la publicación Bild-Zeitung. Como señalara David Callaway, de Market Watch, si algo ha enseñado la crisis de los últimos meses es que, a pesar de la atracción que generan las divisas de los nuevos campeones asiáticos, de la potencial salvación del proyecto europeo, o de las vertiginosas subas del oro; cuando los grandes inversores institucionales sienten verdadero miedo, compran dólares. Y el euro le está dando la razón estos días.
La divisa europea cotiza en mínimos de anuales y así corona un ejercicio en el que quebró algunos tabúes, como la bancarrota o la salida de alguno de sus miembros e, incluso, la ruptura y reinvención de la moneda única tal y como se creó. Callaway dice que los grandes inversores institucionales compran dólares y abandonan los euros cuando los bancos europeos se debilitan, también cuando sus colegas estadounidenses corren peligro o cuando Estados Unidos siente sobre sí la amenaza de perder su triple A. Entonces, compran dólares, porque si no qué comprarían, replica Callaway.
Además si se tiene en cuenta que, mientras el dólar sube, el oro ha caído a mínimos de cinco meses, y las Bolsas no han reaccionado con las subas propias que suelen acompañar al abandono de este supuesto valor seguro, el único refugio está definitivamente en el billete verde. La cuestión es, según Callaway, si el dólar será capaz de mantener su fortaleza cuando se marchen los titulares de final de año, y cuando Europa y China retomen sus esfuerzos para solventar sus problemas. John Carney, de la CNBC, no confía en esos esfuerzos y advierte que no ve el final a la vista en la crisis de la deuda europea, por la falta de voluntad política. |