FRENTE AL MES ANTERIOR EL NIVEL DE ACTIVIDAD SUBIÓ 0,9% En mayo se registró la menor alza interanual en los últimos 16 meses. Los analistas aseguran que la economía seguirá enfriándose. Preocupa la falta de inversiones. El mes de mayo confirmó que la economía argentina encarará la segunda mitad del año en el marco de una significativa desaceleración del ritmo de crecimiento. Según los datos que ayer difundió el Indec, el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) avanzó durante mayo 4,8% frente al mismo período del año anterior. Se trata del ascenso interanual más modesto en los últimos 16 meses (desde enero de 2003), lo cual deja a las claras que la economía pisó el freno.
Frente al mes previo la suba fue de 0,9%, aunque este dato está inflado porque la comparación se realiza con el mes de abril, cuando el nivel de actividad sufrió el impacto negativo de la crisis energética que golpeó con particular dureza a la industria. En tanto, si se toman en cuenta la evolución de la actividad entre enero y mayo se observa un alza del 8,4% respecto al mismo período del año anterior.
El enfriamiento de la economía es un proceso que viene siendo anticipado por la mayoría de los analistas, e incluso desde el propio Ministerio de Economía, donde consideran que "no es posible sostener en el tiempo una tasa de crecimiento de dos dígitos", según confió una alta fuente del Palacio de Hacienda.
Lo cierto es que mientras en el primer trimestre del año la economía avanzó a tasas interanuales de dos dígitos, desde abril ( 5,7%) se observa una clara desaceleración. La incógnita pasa por saber hasta qué punto se va a frenar la economía. En otras palabras, si el nivel de actividad se encamina a un crecimiento en torno al 3% anual –como estaría indicado su tendencia en base al producto potencial– o hacia un estancamiento más pronunciado.
Aunque la mayoría de los economistas se inclinan por la primera opción, algunos comienzan a vislumbrar una desaceleración mayor en caso de que no empiecen a reaccionar variables claves para transformar la recuperación en crecimiento, como la inversión.
Este diagnóstico cobra vital importancia en el contexto de una economía que opera, en promedio, al 70% de su capacidad instalada, pero con sectores claves (por su capacidad para trasladar precios) –como industrias metálicas básicas o la refinación de petróleo– trabajando por arriba del 90% de su techo. En este sentido, cabe destacar que la desaceleración podría llegar no solo por una caída del ritmo de crecimiento nominal del producto sino, y principalmente, por un incremento del ritmo de inflación.
Dardo Ferrer, economista de la Fundación Mercado, consideró que "el amesetamiento del nivel de actividad económica era previsible". Según Ferrer, "no hay que perder de vista que la economía experimentó una fortísima recuperación el año pasado".
Según los cálculos del Ministerio de Economía, la economía crecerá durante este año 6%, aunque los analistas privados ubican esta cifra en torno al 7,5%. |