Por Silvia Pisani | LA NACION WASHINGTON.- El Fondo Monetario Internacional (FMI) ratificó que evaluará en los próximos días la respuesta argentina al compromiso asumido para mejorar las cuestionadas estadísticas del Indec, entre ellas, la de inflación. Y sugirió que habrá negociaciones sobre el tema de más largo alcance respecto de las previstas. De hecho, en un giro llamativo respecto de sus anteriores advertencias, anticipó que cualquiera que sea el resultado de esa evaluación, no desencadenará las temidas "sanciones" contra el país. Ese fantasma se vino agitando en los últimos meses, y en un caso extremo, podrían haber conducido a la exclusión del país del organismo. "Habrá una reunión del consejo directivo entre fines de este mes y principios del próximo para evaluar el progreso [de la Argentina en este terreno]. El Fondo dará sus conclusiones, pero puedo anticipar que de la reunión del consejo no saldrán sanciones contra la Argentina", declaró el vocero del Fondo, Gerry Rice. Su afirmación pareció dejar abierta la puerta a la posibilidad de negociaciones de más largo alcance entre el gobierno de Cristina Kirchner y el organismo que lidera Christine Lagarde. Desde hace años, las autoridades del organismo reclaman que la Argentina "normalice" su relación y acepte la verificación bianual de sus cifras económicas, dispuesta por el llamado artículo IV. La inspección se realizó por última vez en 2006, cuando empezaron a ser cuestionados los indicadores. "Diálogo regular""El FMI da la bienvenida a toda oportunidad para profundizar su relación con la Argentina. Mantiene diálogo regular con su gobierno mediante su representante" en Buenos Aires, fue lo primero que dijo Rice al atajar, en rueda de prensa, una catarata de preguntas sobre la tensa relación entre las partes y la posibilidad, ahora desechada, de inminentes sanciones contra el país. En cuanto a cuál podría ser el curso de acción que eventualmente se adoptaría en caso de que vuelva a incumplir los compromisos asumidos en materia de revisión de las estadísticas del Indec, Rice volvió a ser cauto. "Cuando se reúna, el directorio evaluará el progreso realizado [por la Argentina] y decidirá sobre la adopción de medidas necesarias, basadas en las recomendaciones del equipo. Es muy temprano para decir cuáles serían esas recomendaciones. Puede haber alguna sugerencia", admitió. Pero desechó de plano que de esa deliberación emane sanción alguna contra el país. "Si algo puedo afirmar es que de esa reunión de directorio no saldrán sanciones para la Argentina", afirmó, al sintetizar en una sola respuesta el abanico de preguntas que formularon medios de nuestro país, entre ellos, LA NACION. El dato parece aventar, además, la impresión de que, bajo la conducción de Lagarde, la relación con el gobierno kirchnerista sería aún más tensa. Fueron vanos los intentos de LA NACION de obtener comentarios formales. Aquí se evaluó la posibilidad de que el giro encaje con una aspiración atribuida a la Casa Rosada a favor de "mejorar" las relaciones con el organismo, como parte de un nuevo acercamiento a Washington. El descrédito de las estadísticas oficiales es uno de los temas recurrentes que aparecen aquí cuando se evalúa la marcha del país, donde se lo suele citar como traba para una eventual renegociación con el Club de París y un retorno al mercado de capitales, idea con la que el gobierno kirchnerista coquetea cada vez con más frecuencia. El mensaje de ayer no sólo sugiere un cambio en el tono sino también, en los hechos, implica una extensión en varias semanas del plazo de 6 meses -que vencía hoy- que el organismo otorgó en julio pasado para que el país cumpliera su compromiso respecto del Indec. Fue el 13 de julio pasado cuando, en duro tono, el organismo informó de ese plazo adicional para "evaluar y decidir sobre medidas necesarias, sobre la base de las recomendaciones de los técnicos del FMI", y conminó a avanzar en el compromiso para que las estadísticas "sean consistentes con las obligaciones establecidas en el convenio constitutivo" del organismo. Para entonces se mostraban ya las primeras señales de impaciencia por el incumplimiento de nuestro país hacia el compromiso asumido a principios de año, cuando aceptó "un asesoramiento técnico" del FMI para elaborar un nuevo índice de precios. En su asamblea de septiembre pasado, el FMI renovó la advertencia en el sentido de que sus proyecciones de inflación y de crecimiento, elaboradas con datos del Indec, son cuestionadas por analistas privados. Desde entonces y con el proceso electoral en marcha, no se constataron progresos en materia del nuevo índice de precios. Eso abrió paso a conjeturas sobre posibles sanciones, que Rice ayer desechó por completo. LA OIT, AL MARGEN DE LA POLÉMICA POR LA INFLACIÓN Al margen de la controversia que desde hace años generan los datos de inflación del Indec, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) consignó en su último informe que en la Argentina el poder de compra del salario mínimo subió un 22,4% en 2011 (según datos hasta septiembre). A ese resultado se llega si se toma el dato oficial, que indica que en los primeros 9 meses del año pasado, el índice de precios acumulaba un 7,3%, menos de un tercio del calculado por consultoras privadas. El informe de la OIT sobre el panorama laboral en América latina señala que en la región el salario mínimo creció, en promedio, un 4,5%, pero que si se aparta de la lista a la Argentina, el índice cae al 2,9 por ciento.. |