Por IGNACIO OLIVERA DOLL - La peatonal de Florida es el mejor termómetro que hoy tienen a mano los cambistas para medir la magnitud del dólar paralelo. En esa calle del microcentro porteño, algo parece distinto desde octubre pasado: muchos de los arbolitos que hasta entonces superponían sus voces para vender billetes fuera del mercado oficial, decidieron cambiar su actividad en los últimos meses del año, luego de que el secretario Guillermo Moreno se lanzara personalmente a amenazar a los grandes jugadores del negocio. A algunos se los ve ahora promocionar shows de tango nocturnos a turistas. A otros, repartir volantes de parrillas o galerías de la zona. El negocio del dólar informal se redujo muchísimo porque el Gobierno salió a buscar a los grandes jugadores que tenía el mercado. Esto complicó mucho la operatoria y explica ahora el hecho de que el spread entre el precio de compra y venta se haya ampliado tanto, comentó ayer un cambista de la city. En el Banco Central ya se animan a ponerle un número al logro: El volumen del mercado paralelo ya representa apenas el 1% del mercado; cayó mucho y es prácticamente insignificante, explicó a El Cronista una fuente de ese organismo. Con un mercado cambiario que negocia en promedio u$s 300 millones diarios a nivel mayorista, la cifra oficial se ubicaría actualmente en torno a los u$s 3 millones diarios. Es al menos la mitad de la estimación que había hecho en abril del año pasado la propia titular de la entidad oficial, Mercedes Marcó del Pont, sobre el volumen del billete marginal en la Argentina: un 2% del mercado total, en un momento en que el segmento mayorista operaba u$s 500 millones por día. Las amenazas de Moreno y la presencia de gendarmes en la city modificaron la rutina de algunos cambistas, que en los últimos meses llegaron a mudar sus ventanillas de atención a otros pisos de la casa de cambio, o a comunicarse mediante un handy para realizar sus operaciones, o hasta invitar a sus propios clientes a depositar el dinero en el baúl de un auto ubicado en el estacionamiento de sus edificios. Los operadores reconocen que hoy es difícil estimar el tamaño en el que quedó reducido el segmento marginal. Pero explican que una de las grandes evidencias que reflejarían su caída es la ampliación del spread que se percibió en los últimos meses entre la punta compradora y la vendedora del dólar blue: de tres a diez centavos. El spread aumenta porque se hace mas difícil conseguir dólares y el operador decide cobrarlos más caros. Cuando el negocio se complica, el cambista debe buscar ganar más plata en menos días, explicó un colero. Y dijo haber mejorado fuertemente sus márgenes en los últimos meses. Antes la brecha era de medio centavo, o uno, para el cambista, y de tres centavos para el cliente minorista. Ahora es de tres y diez, respectivamente, completó. La complicación para efectuar la operatoria encareció aún más el billete por encima del límite de $ 4,50 que había pretendido imponerle Guillermo Moreno hasta dejarlo ayer en $ 4,85 para la venta. Las restricciones oficiales elevaron también el dólar cable, que es el costo que cobran las financieras por tranferir divisas al exterior y que se ubica desde octubre en un 4% por encima de la cotización oficial. El contado con liqui (el tipo de cambio implícito en el arbitraje entre títulos locales y ADR en el exterior) se ubicó ayer en los $ 4,74. |