ólo 18 horas después de que la Presidenta les advirtió a los empresarios que llegó la hora de "reinvertir" sus utilidades en el país, el Banco Central (BCRA) aprobó una norma que elude dejar esa decisión a criterio de los banqueros y opta por fijarla, en parte, como una obligación.
La ampliación de exigencias que dispuso el BCRA supone la necesidad de capitalizar en $ 7000 millones más el sistema (un 16 por ciento). Foto: Archivo
Así lo hizo ayer su directorio, al aprovechar una readecuación de las normas prudenciales de capitalización de la banca, dispuesta para acercarse a criterios internacionales que la Argentina no sigue desde hace una década, para elevar los requisitos que los bancos deberán cumplir para estar en condiciones de distribuir ganancias entre sus accionistas o girarlas a su casa matriz.
La ampliación de exigencias supone la necesidad de capitalizar en $ 7000 millones más el sistema (un 16%), estimaban ayer en el BCRA, desde donde destacaban que la reforma sólo "procura cumplir con los compromisos rubricados ante el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea". Esa entidad es la que diseña los criterios de regulación que considera recomendables de seguir en todo el mundo y apuntan a una estandarización para intentar mejorar su control y disminuir riesgos.
Las modificaciones dispuestas ayer, y vigentes gradualmente desde febrero, apuntan a que el país se ponga a tono con lo que se conoce como Basilea II, una serie de normas sugeridas desde 2004, en momentos en que los países desarrollados ya aplican desde 2010 lo que se conoce como Basilea III, criterios más rigurosos vigentes, aunque está a la vista que ninguna de ellas evitó problemas en EE.UU. ni en Europa en los últimos años.
En el BCRA dicen que se animaron a dar el paso porque "el cierre de 2011 encontró a las entidades que operan en el país en una sólida posición financiera, lo cual facilita la transición a este nuevo marco normativo, preservando el nivel del crédito y la calidad de los servicios", destacaron en un comunicado. Pero reconocen que como el cambio incorpora una nueva exigencia de capital "para la cobertura de riesgo operacional" y un "colchón adicional equivalente al 75% de la exigencia total de capital previo a la distribución de utilidades" (hasta hoy era del 30%), la exigencia total de capital para el sistema se incrementará aproximadamente en un 1,2% de los activos ponderados por riesgo, "llevándola a valores más cercanos a otros países de la región".
En los bancos, sin embargo, creen que las nuevas exigencias, que deberán cumplir desde febrero, responden a la tarea de "emprolijamiento" que el Gobierno lleva adelante del cerrojo diseñado de apuro desde octubre para poner fin a la corrida cambiaria. "Así como aprovechó la excusa del GAFI para ir más allá de lo necesario, la sensación es que ahora recurren a Basilea porque les sirve para mejorar el cerco cambiario", dijo un banquero..
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