Rumores y más rumores alimentaron hasta hace pocos días a los bonos argentinos. Hace dos semanas los títulos habían ganado entre 6% y 10% (tanto en dólares como pesos) alentados por la idea de que Moodys iba a subir la nota. Eso no sucedió (por lo menos no aún). Y para peor en las primeras declaraciones públicas, el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, bajó todo tipo expectativa a un rápido acuerdo con el Club de París y una nueva emisión de deuda. Por eso los bonos se desinflaron a pesar de que los spreads (niveles de riesgo) de la Argentina hayan caída en forma relevante en lo que va del año. En la city, las preferencias en títulos públicos pasan por los conocidos de siempre: los emitidos en dólares del tramo medio de la curva de rendimientos. Léase, por orden, el Boden 15 (sube 6,5% en el año), Bonar X ( 5,9%) y el Global 17 ( 12,3%). El Boden 2012 otrora favorito, aquél que nació de la confiscación de los depósitos y el corralito, dejará de existir en agosto de este año. Tiene una Tasa Interna de Retorno (TIR) negativa de 7,40%. Fuera de la agenda, el problema que tiene (y tendrá) el inversor es un menú más escaso. Más aún, ante la negativa oficial de realizar algún tipo de colocación significativa de bonos en el mercado que permita hacer reflotar el atractivo y el trading (bastante bajo). Los bonos en pesos con CER están sólo para apuestas ultra especulativas de corto plazo por el descrédito del Indec; mientras que los emitidos a tasa variable Badlar están desinflados luego del ajuste en la tasa de referencia.
Ante ese panorama, de escasez más que de abundancia, los rendimientos de algunos bonos (siempre hablando de los dólares) son atractivos pero no deslumbran. El Boden 15 ostenta un retorno del 8,3% y es uno de los más pedidos por los inversores. Este título ya está cotizando en u$s 98 cuando hace sólo tres meses (octubre pasado) arañaba los u$s 80. Durante las últimas seis semanas, sin prisa pero sin pausa, como quien no quiere la cosa, ya se encuentra cerca de sus máximos históricos, acota Delphos Investment.
El Bonar X, que vence en 2017, paga hasta el momento un retorno del 9,88% anual. Creemos que la TIR en torno al 10% es una recompensa adecuada para los inversores teniendo en cuenta la capacidad de pago de la Argentina. Nosotros preferimos este título por sobre otras emisiones de más largo plazo, recomienda el banco de inversión Exotix Limited.
El tercer bono en cuestión sería el Global 2017. Tiene la misma fecha de vencimiento que el Bonar X pero con un retorno menor, en torno al 8,53%. El atractivo que señalan en el mercado es que cotiza bajo ley extranjera (surgió de la reapertura del canje en 2010) y forma parte del EMBI (índice de bonos emergentes) del JPMorgan. Esto lo hace más fácil de operar en el exterior. Las emisiones largas en dólares son para hacer puro trading. El Discount por ejemplo resulta atractivos cuando los rendimientos de los bonos medios se vuelven más bajos. Pero en un contexto de bajas de tasas en el mundo, invertir en Argentina al 8% o 10% en dólares es más que suficiente si tener riesgos en la cartera, reseñaba el operador. Desde Grupo SBS, afirman que la performance positiva que tuvieron los títulos en dólares está relacionado con la fuerte contracción que mostraron los indicadores de riesgo país argentino. Si bien el indicador de riesgo soberano tiene margen para seguir contrayéndose, no vemos probable una caída hasta niveles de enero 2011 en torno a los 480 puntos, manifiesta Marcelo Olguín, economista jefe de SBS.