| | Por: Jorge G. Herrera - Comenzó 2012 con una fuerte retracción del déficit comercial con Brasil del orden del 32% interanual, al registrar en enero un rojo de sólo u$s 145 millones, según datos del Ministerio de Industria y Comercio Exterior brasileño. El déficit del mes pasado se explica porque las exportaciones argentinas crecieron tres veces más que las brasileñas.
Las ventas externas de Brasil al mercado argentino sumaron u$s 1.432 millones (crecieron un 2,7% anual) mientras que las argentinas fueron u$s 1.287 millones (aumentaron un 8,9%).
Las últimas restricciones impuestas por el Gobierno de Cristina de Kirchner a las importaciones parecen estar surtiendo efecto ya que desde octubre las importaciones desde Brasil crecen por debajo de las exportaciones argentinas.
De acuerdo con la información oficial difundida ayer, el menor dinamismo de las importaciones de productos brasileños está vinculado con la retracción de las compras de bienes electrónicos y químicos. «Con relación al conjunto de bienes electrónicos sobresalen las menores compras de circuitos impresos con componentes eléctricos, teléfonos celulares y monitores policromáticos», explica la consultora Abeceb. Los datos de la Secretaría de Comercio Exterior de Brasil indican que la caída en las exportaciones al mercado argentino responde también a menores ventas de papel y cartón, y mineral de hierro (esto respondió a un tema climático, ya que las lluvias en la región de extracción generaron atrasos en los embarques). Por otro lado, durante enero los productos que explican el crecimiento de las exportaciones argentinas son automóviles, autopartes, petróleo, plásticos y sus manufacturas, maquinaria y equipamiento, leche y sus derivados, productos químicos, aluminio y sus manufacturas, aparatos electrónicos y productos de perfumería y tocador.
La desaceleración de las exportaciones brasileñas al mercado argentino han puesto en alerta a los industriales brasileños, sobre todo, por el impacto de las medidas proteccionistas del Gobierno que según la poderosa central fabril paulista, Fiesp, afectarán al 74% de las ventas de origen brasileño. La entidad cree que «la tendencia de la política comercial argentina para este año es de una profundización de las medidas de control sobre el comercio y de una escalada proteccionista con el objetivo de resguardar la industria local y mantener el superávit comercial».
Esto obligó a que el titular de la FIESP, Paulo Skaf, tomara la posta y encare las negociaciones para evitar un mayor conflicto. Por ello el dirigente brasileño viajó anoche para Buenos Aires en busca de una solución a las restricciones a las importaciones, según informó antes de emprender viaje.
La agenda oficial de Skaf incluye hoy una reunión con el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, al que verá luego de encontrarse a las 9 con empresarios brasileños de diversos sectores, entre otros Petrobras, Vale, Gerdau, Itaú, Banco do Brasil, GM, Ode-brecht, Andrade Gutiérrez, Camargo Correa y JBS, en la sede de la Embajada de Brasil.
«La Argentina es un importante socio comercial. Precisamos encontrar soluciones amigables y creativas para estas cuestiones, porque tenemos muchos intereses comunes. Nadie puede aceptar estas restricciones, porque son perjudiciales para ambos países. Tenemos que evitar que un proyecto tan estratégico como el Mercosur sea amenazado por medidas unilaterales de sus miembros», afirmó Skaf. «No vamos a entrar en conflicto, todo lo contrario. Eso sólo prolongaría y dilataría la resolución de los problemas, que precisan ser solucionados con urgencia y en forma amigable», agregó.
Los sectores más afectados, según los brasileños, son calzados, máquinas, neumáticos, autopartes, muebles de madera, textiles, cables de cobre, electrodomésticos línea blanca, herramientas, y alimentos. |
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