Por DOLORES AYERRA - El Banco Central (BCRA) ya se llevó unos u$s 220 millones en el arranque de febrero. Las trabas a las importaciones (en conjunto con los controles aplicados a la demanda del público) son las que permiten al organismo que conduce Mercedes Marcó del Pont comprar divisas en un mercado prácticamente parado. Desde entonces, el Central consiguió levantar cabeza y por lo menos no perder tantas reservas que destinaba hasta ese momento a financiar una fuga de capitales que promediaba los u$s 2.500 millones al mes (sumado al pago de la deuda pública). En enero, la mesa oficial se alzó con u$s 1.147 millones, según datos oficiales. Aunque holgada, la cifra estuvo bastante por debajo de los u$s 2.500 millones que la autoridad monetaria compró en diciembre. La caída responde a una menor oferta de dólares. Sobre fin de año, petroleras y mineras fueron obligadas a liquidar el 100% de las divisas generadas de su actividad, pero el caudal para el mercado no varió demasiado de lo que venían vendiendo estas empresas de manera voluntaria. También el sector asegurador se vio forzado en el mismo período a repatriar todos sus fondos del exterior. Pero ese flujo tenía fecha de vencimiento. Ahora, la oferta del campo (único aliciente oficial) está comprometida por las pérdidas que generó la sequía. Hay incertidumbre en torno al total que perdieron los productores agropecuarios, pero los más pesimistas hablan de unos u$s 10.000 millones. Arranca febrero y si bien finalmente llovió y no poco, los datos de la cosecha distan de ser los que se proyectaban apenas un mes y medio atrás. Lejos del aumento del 10% en las cantidades estimado entonces, en el mejor de los casos la cosecha va a ser similar a la de 2011 cerca de las 100 millones de toneladas. Pero no se descarta un escenario en que la cosecha se ubique en torno a 92/95 millones de toneladas. No es 2008/2009 cuando se perdió una tercera parte de la misma, pero tampoco va a contribuir positivamente al crecimiento, proyectaron en un informe especialistas del Estudio Bein y Asociados. Bajo este escenario es que en enero el Gobierno dobló la apuesta y reforzó (con velocidad llamativa) las trabas a las importaciones, vigentes desde este mes. Ahora, los importadores deberán pasar por el filtro de AFIP y del temido secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, para poder concretar sus operaciones y, por ende, comprar dólares. Según datos de la Cámara de Importadores (CIRA), la AFIP aprobó apenas 446 de 3.228 declaraciones juradas presentadas el jueves pasado por los importadores, en el primer día de funcionamiento del nuevo sistema de ventanilla única, implementado mediante las presentaciones de Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI). Las DJAI presentadas sumaron ese día unos u$s 438 millones pero el organismo oficial dio el visto bueno por u$s 11,3 millones. El Gobierno procura con el freno a las compras externas evitar el desplome del superávit comercial, que cerró 2011 en unos u$s 10.300 millones y que analistas privados estimaban que se reduciría a la mitad durante 2012, un año de desaceleración del comercio global. De esta forma, el BCRA también logra mantener estable el tipo de cambio. El dólar mayorista el que operan grandes players como bancos y empresas el viernes quedó plano a $ 4,333 para la venta, con compras de la mesa oficial por u$s 120 millones. En el microcentro, el billete minorista quedó en $ 4,35. |