Por Francisco Jueguen - La relación comercial entre la Argentina y Brasil ingresó en un nuevo paréntesis cargado de desconfianza. Luego de la aplicación de nuevas medidas oficiales para restringir la importación la semana pasada, los emisarios brasileños que ayer llegaron en busca de explicaciones oficiales retornaron a su país con una valija repleta sólo de promesas. Desde Brasil confirmaron a LA NACION que la visita relámpago de la secretaria de Comercio Exterior de Brasil, Tatiana Prazeres, tuvo un único objetivo: verificar el impacto que el nuevo sistema de Declaración Jurada Anticipada de Información (DJAI) que estrenó la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) el último miércoles y la versión paralela dirigida por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, tendrán en las mercaderías brasileñas. En el encuentro, calificado como "bueno" por los socios mayores del Mercosur, se dejó, sin embargo, una advertencia. Brasil vigilará durante este mes que, tal como prometió el Gobierno, las nuevas trabas no golpeen sus exportaciones a la Argentina. "Vamos a aguardar a ver cómo van las cosas", dijeron, expectantes. Fuentes oficiales confirmaron que las nuevas medidas proteccionistas fueron el eje del encuentro y que fue el director de la AFIP, Ricardo Echegaray, el encargado de explicar, en gran medida, cómo funcionará el sistema, mientras la funcionaria brasileña tomaba nota. Según agregaron, "no hubo planteos" por parte de la secretaria brasileña, quien, no obstante, habría recalcado que se realizará "un seguimiento día por día". Oficialmente, el Gobierno se empecinó en negar las razones del encuentro, que duró dos horas en la Secretaría de Comercio Interior y que tuvo como anfitriona a Beatriz Paglieri, mano derecha de Moreno. Además participaron Echegaray; la ministra de Industria, Débora Giorgi; el embajador argentino en Brasil, Luis Kreckler, y el secretario de Industria, Eduardo Bianchi. "Los funcionarios nacionales afirmaron que la resolución 3252 que creó la DJAI permitirá dar certeza al comercio con Brasil", indicó en el penúltimo párrafo un comunicado de la cartera que dirige Giorgi. Antes se había reiterado que la "Argentina no es un problema para Brasil, sino que es parte de la solución". Se trata de una renovada respuesta al ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil, Fernando Pimentel, que había sugerido que "la Argentina siempre ha sido un problema para Brasil". Según la versión oficial reproducida por Télam, durante el encuentro que buscó "profundizar la relación bilateral" y que terminó con "un buen entendimiento", sólo se trató de "delinear un plan de monitoreo para amortiguar los efectos de la actual crisis económica internacional". Insólitamente, según se estimó, "el análisis de la relación bilateral se centró en una primera etapa en el flujo comercial automotor, especialmente en el de autopartes". Justamente, fue éste el sector más golpeado en enero, luego de la paralización de la planta de Fiat por la falta de insumos. Según se indicó, las partes volverían a reunirse en dos semanas. En tanto, según confiaron a LA NACION, Moreno comenzó pedir explicaciones a algunas firmas que pidieron permiso para importar el motivo por el que aún no se acogieron al convenio de exportación, por el que por cada peso importado se exige un peso exportado. Los importadores señalaron que existe una "gran incertidumbre" sobre el funcionamiento del sistema, pero indicaron que aguardarán el plazo de diez días hábiles que exige Moreno para hacer una evaluación definitiva.. |