Por JULIÁN GUARINO - Los banqueros centrales de los principales países de América Latina están en alerta. La debilidad del dólar frente al euro ha instalado una problemática recurrente: la fuerte apreciación que sufren las monedas de la región. El caso más relevante es Brasil. Su moneda, que toca 1,72 reales por dólar ha planteado un desafío al gobierno de Dilma Rousseff. Contra todos los esfuerzos, el mes pasado el real volvió a trepar casi 7% y aceleró la inquietud de los empresarios e industriales de ese país que temen que una moneda fuerte les limite la competitividad en las ventas al exterior.
Declarada la guerra a la apreciación del tipo de cambio que viene operando desde que asumió la presidencia del central, el viernes, la autoridad monetaria del Brasil realizó una subasta de compra de dólares a futuro aunque sin grandes resultados. Ayer, en cambio, la misma entidad avanzó un casillero e interrumpió cuatro sesiones de ganancias al realizar su primera subasta de compra de dólares en el mercado al contado en cerca de cinco meses.
Los resultados fueron alentadores: el real se desvalorizó 0,59% y tocó 1,72 unidades por dólar, fortaleciendo la tesitura que marca que la luz roja del Palacio del Planalto se enciende cuando la moneda se acerca a 1,70 unidades. El avance de la divisa en el comienzo del día acompañó la tendencia del mercado internacional, donde el dólar caía debido al aumento en el apetito por riesgo, pese al aumento de las preocupaciones por la amenaza de una moratoria desordenada de Grecia. Después llegaría la intervención.
Uno de los argumentos en los que parecen recostarse los analistas para explicar el presente escenario monetario es el flujo de recursos externos hacia Brasil, impulsado por las recientes captaciones de empresas brasileñas en los mercados externos lo que redunda en una apreciación del tipo de cambio. Por esta razón analistas como Rafael Couto, operador de cambios del Banco Votorantim, dice que el Banco Central deberá continuar interviniendo en el mercado incluso con operaciones diarias.
Ayer, Telecom Brasil lanzó un bono a 10 años por u$s 1.500 millones, con un rendimiento de 5,75%. La sorpresa fue que se registró una sobredemanda que llegó a u$s 7.000 millones. La última semana, Petrobras cerró la mayor emisión de bonos realizada por una empresa brasileña en el extranjero que llegó a un valor de u$s 7.000 millones. La demanda, que superó los u$s 25.000 millones, muestra el apetito de los inversores extranjeros hacia los papeles de las empresas de Brasil y el buen momento de las colocaciones de renta fija internacional.
Cambio de tendencia
De todas formas existe el consenso de que una apreciación mucho mayor no tendría lugar. Según el principal pronosticador para la región de Bloomberg, las monedas latinoamericanas probablemente se estabilicen.
No creo que estos sean buenos niveles para empezar a comprar monedas latinoamericanas, dijo Mike Moran de Standard Chartered Bank desde Nueva York. Estamos considerando un cuadro demasiado optimista de lo que será el entorno macroeconómico en seis a doce meses. ¿Significa eso que estoy en condiciones de modificar drásticamente mi perspectiva de corto plazo? Probablemente no, pero la mayor parte de las buenas noticias ya han sido tenidas en cuenta.
Standard Chartered recomendó a los administradores de fondos qe apostaran a que el real brasileño se debilitará en el primer trimestre. De todos modos, Moran pronosticó que el real brasileño podría estar en 1,65 a fin del cuarto trimestre.
Otras monedas de la región como el peso chileno y el peso mexicano también gravitan con la misma tónica. Ayer, la moneda chilena aumentó 1,4% a 480 pesos por dólar, el nivel de cierre más alto desde el 15 de septiembre, mientras que el peso de México subió 0,5% a 12,82. Se espera más tarea para los banqueros centrales.