Por ESTEBAN RAFELE - Funcionarios argentinos y brasileños acordaron ayer una suerte de tregua por 20 días para observar el funcionamiento del nuevo sistema de control de importaciones que implementó este mes el Gobierno, afirmaron a El Cronista fuentes oficiales.
La secretaria de Comercio Exterior brasileña, Tatiana Prazeres, fue recibida ayer a las 15.30 por su par argentina, Beatriz Paglieri, y por otros funcionarios de primera línea, que intentaron calmar las inquietudes del principal socio comercial del país: la ministra de Industria, Débora Giorgi, el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray, y el embajador argentino en Brasil, Luis María Kreckler. También estuvo presente el secretario de Industria, Eduardo Bianchi.
Prazeres arribó al país luego de manifestar, la semana pasada, la preocupación de la administración de Dilma Rousseff por el nuevo sistema de control de importaciones que implementaron en forma paralela la AFIP y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Por eso, fue Echegaray el que tomó la posta de la reunión. El titular de la AFIP le explicó a Prazeres el funcionamiento del sistema de ventanilla única o Declaración Jurada de Anticipo de Importaciones (DJAI), que rige desde el primero del actual y que obliga a los importadores a pedir autorización para ingresar mercaderías. El sistema, prometió Echegaray, dará más flexibilidad y certezas a los organismos de control de comercio del Mercosur, y garantizó que no generaría problemas.
Las fuentes destacaron la buena sintonía con Prazeres. La funcionaria dijo a la agencia brasileña Estado que pidió explicaciones al Gobierno argentino y que quedó satisfecha con lo que escuchó. Ahora hay que esperar a ver cómo funciona el nuevo sistema, afirmó. Algo similar había ocurrido durante la visita del presidente de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP), Paulo Skaf, el jueves. Los importadores argentinos manifestaron que, por ahora, el sistema funciona correctamente y no se impidieron operaciones con papeles en regla.
A su turno, Giorgi avanzó sobre el tema que le preocupa a la Argentina: el déficit bilateral, que llegó a u$s 5.800 millones el año pasado. Según la ministra, gran parte de ese rojo se registra en el sector autopartista: alcanza los u$s 3.700 millones. A la vez, fundamentó, Brasil tiene un déficit autopartista con el mundo de u$s 25.000 millones. A propuesta argentina, ambos países conformaron una comisión que acodará criterios uniformes de intercambio, informó Industria.
En otras palabras, estudiarán costos de las autopartes para buscar opciones regionales a las piezas que las casas matrices traen del exterior. Ambos gobiernos deben impedir que las empresas multinacionales sigan tomando decisiones de acuerdo a la renta global, buscando licuar las crisis de sus países de origen, dijo Giorgi. Skaf traerá al país una misión de empresarios para comprar autopartes locales.
Según la ministra, Argentina puede sustituir un potencial de u$s 31.000 millones en manufacturas que Brasil importa del mundo.
Por la mañana, Giorgi, Moreno, Paglieri y Echegaray se reunieron con la presidenta Cristina Fernández para preparar la reunión con Prazeres.