Por Matías Barbería - Las tasas de interés volvieron a sus niveles de octubre pasado, antes de que las apuestas preelectorales por una devaluación más acelerada del peso luego de las elecciones presidenciales las empujaran a un nivel del 25%. La tasa Badlar de referencia perdió más de 8 puntos porcentuales en sólo tres meses, asfixiada por el cerrojo cambiario impuesto por el Gobierno para evitar la fuga de divisas.
Bajan las expectativas de devaluación, baja la Badlar, sintetizó ayer la consultora Quantum Finanzas, del ex secretario de Finanzas, Daniel Marx.
Las causas enumeradas por Quantum para explicar el derrumbe son tres. Las trabas al acceso a la compra de divisas derivadas de los controles por parte de la AFIP; el aumento de las lluvias, que aunque insuficientes, disminuyó el pesimismo que gobernaba las expectativas de liquidación de dólares derivados de las exportaciones agrícolas, y la nueva apreciación del real brasileño que favorece la situación de Argentina en la balanza comercial con su principal socio, explicó.
Las trabas impuestas en el mercado cambiario, en combinación con tasas de plazos fijos mayoristas por encima del 20%, tuvieron un doble efecto.
Por un lado, impidieron a los grandes jugadores las empresas adquirir divisas remesarlas al exterior, con lo que las obligaron a mantenerlas en pesos. Por el otro, volvieron algo más atractivo el depósito a plazo.
La consecuencia fue un salto de los depósitos a plazo en pesos que, como curiosidad, superaron en enero al ritmo de crecimiento los depósitos a la vista, nada rentables pero mucho más seguros. Algo así no ocurría desde 2008.
Hasta el día 27 del mes pasado, los depósitos a plazo del sector privado subieron casi 40%.
Esa súbita disponibilidad de liquidez causó que el lunes, la tasa mayorista que pagan los bancos privados la Badlar, que se ofrece por depósitos de más de $ 1 millón a 30 días, llegara a su nivel más bajo del año. La tendencia, en cuanto a sus fundamentos monetarios, es la de la continuidad hacia la baja.
Pero los analistas descreen de una caída aún mayor. Las condiciones para que la caída siga están más que dadas, pero al Banco Central le conviene mantener a las tasas en un nivel similar al actual para controlar el tipo de cambio e intentar ayudar a aplacar el temor inflacionario, comentó Miguel Kiguel, titular de Econviews.
Es un cambio de dinámica para la presidenta del BCRA, Mercedes Marcó del Pont, que a fines de año pasado tuvo que pedir a los bancos privados que la ayudaran a controlar la tasa. Ahora, una tasa algo más alta que la del año pasado puede ayudarla a acompañar la sintonía fina que encara el Gobierno para encauzar la economía.
Lo interesante es que, ahora, el Central tiene margen para manejarla como le parezca, dado su programa monetario, dijo Kiguel.
No parece evidente que el derrotero bajista de la Badlar pueda extenderse en forma significativa en el corto plazo, coincidió ayer el análisis de Quantum Finanzas.