El Gobierno eliminará el impuesto al cheque para las transacciones entre cuentas corrientes y depósitos a plazo fijo con la intención de mejorar la rentabilidad de los ahorristas a cambio de un bajo costo fiscal, según afirmó una calificada fuente del Palacio de Hacienda. El funcionario precisó a LA NACION que el decreto que dispone esta medida, reclamada tanto por el Banco Central como por las entidades del sistema financiero, está a la firma del presidente Néstor Kirchner. La fuente admitió que la eliminación -que sólo regirá para las transacciones entre cuentas de un mismo titular- se decidió "por su bajo costo fiscal", frente a las dudas que provoca una nueva reducción de la alícuota general de este impuesto, considerado distorsivo. En las próximas dos semanas Economía deberá decidir si mantiene o no la rebaja del 0,2% que se toma como pago a cuenta de otros impuestos. Mientras tanto, el ministerio optó por impulsar este proyecto que facilitará el traspaso de colocaciones a la vista a plazos fijos. La conducción del Banco Central defendió con firmeza la medida, debido a que los plazos fijos aportan pocos fondos al fisco y, en cambio, debilitan el ahorro a largo plazo. "Es una buena medida para los ahorristas, aunque no soluciona el problema de las pymes, que son las que más dinero a la vista manejan", indicó una alta fuente del organismo monetario. En este sentido, el titular de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), Mario Vicens, señaló que el decreto removerá un obstáculo importante para que mejore la rentabilidad de los plazos fijos. "No creo que esta medida provoque una baja en las tasas, pero llevará a que los depositantes aumenten los plazos de sus depósitos y mejore la situación de descalce de los bancos", dijo Vicens a LA NACION. Los bancos afirman que si los depósitos en plazos fijos no extienden su plazo de colocación, será difícil aumentar la capacidad del sistema de otorgar créditos. En el primer trimestre del año, los depósitos a la vista crecieron en $ 4305 millones, mientras que los plazos fijos cayeron en $ 1669 millones, según un estudio privado. Vicens consideró que el efecto más importante de este decreto sería "reducir las colocaciones a la vista y, en general, el riesgo de que caigan los depósitos del sistema". Desde dos bancos nacionales -uno privado y otro público- también elogiaron la medida en estudio. Un directivo de una entidad bancaria estatal explicó que "la confluencia de tasas bajas y el impuesto al cheque determina que las empresas no se jueguen demasiado: la ganancia de interés por una colocación a 30 días es del 0,25% mensual, frente a un costo del 1,2% por el impuesto al cheque". Mayor bancarización "Es posible que esta eliminación parcial ayude a una mayor bancarización", dijo el ejecutivo con cierto alivio. . Su colega del banco privado argentino brindó una opinión similar: "Actualmente, el impuesto se come todo el rendimiento de los plazos fijos, así que la medida mejoraría las colocaciones de largo plazo". Los plazos fijos tributan un 0,2% si están colocados hasta 35 días y un 1,2% si el depósito se prolonga. El analista Fabio Rodríguez, de Fundación Capital, precisó que el decreto del Poder Ejecutivo "debería impactar sobre todo en el segmento de los inversores institucionales porque cada vez que movían dinero a plazo eran sujeto de este impuesto". "El impuesto al cheque les consumía el 70% de la inversión", indicó Rodríguez a LA NACION. El especialista advirtió los riesgos de un mercado en el que las colocaciones a la vista superan a los plazos fijos. "En julio de 2003 las colocaciones a la vista reunían un 33% del total de los depósitos; un año después, este porcentaje se estiró hasta el 50% por la baja de las tasas de interés", indicó el analista. Rodríguez aclaró que "hay que ver qué incidencia fiscal tiene esta medida, aunque claramente puede provocar un gran beneficio". Su par Javier Alvaredo, de MVA, fue más cauto en sus apreciaciones. "No es una mala medida", apuntó anoche. "Es posible que si se elimina el impuesto al cheque en estas transacciones les agregará un punto de rendimiento a los plazos fijos, pero no será tanta la diferencia", advirtió Alvaredo. Según el consultor, para que los inversores se animen a realizar depósitos a plazos más largos que los actuales y para que el crédito acelere su ritmo de crecimiento, "hay que despejar una serie de incertidumbres más profundas". En este sentido, ningún banco espera cambios en la actitud de los inversores hasta que el proceso de renegociación de la deuda soberana no haya culminado. "El efecto de esta medida sobre el crédito será marginal hasta que no termine la reestructuración", admitió en forma anónima un importante ejecutivo del sistema financiero, preocupado por los recientes vaivenes de la relación entre la Argentina y sus acreedores, tanto privados como multilaterales. Por Martín Kanenguiser
|