Por Florencia Donovan | LA NACION El objetivo es llegar a un acuerdo con el Club de París antes de fin de año. Al menos, así se lo habrían solicitado desde la Presidencia al ministro de Economía, Hernán Lorenzino, que es quien conduce las negociaciones con los países acreedores. Después de varias idas y venidas, el Gobierno estaría aspirando a mostrar un acuerdo que sea beneficioso para la Argentina, sobre todo, en términos de plazo. Si bien los acreedores dejaron en claro en reiteradas ocasiones que sólo estaban dispuestos a extender el pago a uno o dos años, el equipo económico trabajaría con un plazo de mínima de por lo menos cinco años. "Acá la clave está en el plazo ", confió una fuente de Economía. "Yo diría que se busca renegociar la deuda a por lo menos cinco años, si no más", deslizó la fuente, que conoce de cerca el tema. Consultados al respecto, no obstante, voceros de Lorenzino no respondieron a las llamadas de LA NACION. Según diversas fuentes consultadas, en el Gobierno dan por descontado que, cualquiera que sea el acuerdo, éste no incluirá la intervención del Fondo Monetario Internacional (FMI), como originalmente pretendían los países acreedores. "Mientras que la Argentina demuestre voluntad de pago, lo demás no importa", aseveraron. Si hay una negociación con marchas y contramarchas, ésa es la del Club de París. Después de que la presidenta Cristina Kirchner retrocediera con el anuncio en 2008 de que se le pagaría al Club de una sola vez y con dólares del Banco Central (BCRA) -algo impensado en un momento como el actual, en el que la autoridad monetaria tiene como prioridad cuidar con celo sus divisas-, al país le costó reencauzar las conversaciones. La crisis internacional, sin embargo, jugó a favor de la Argentina. Dado que muchos de los países acreedores quedaron en una posición de mayor debilidad, y preocupados sobre todo por los acontecimientos de sus frentes internos. El acuerdo con el Club de París antes de fin de año sería uno de los objetivos principales -si no el principal- que Cristina Kirchner le habría fijado a Lorenzino, hoy algo opacado por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en gran parte de las otras cuestiones que, en el pasado, fueron tradicionalmente territorio de Economía. Si bien varias medidas recientes inquietan a los representantes diplomáticos en la Argentina de los países miembros del Club de París, e incluso provocaron algunas asperezas (particularmente el caso de las trabas a las importaciones), éstas no serían lo suficientemente graves como para frenar un acuerdo. Después de todo, varias fuentes diplomáticas admiten que la Argentina ya es un país "difícil de entender" y que es más lo que tienen por perder si se siguen extendiendo las negociaciones, sin una resolución a la vista. Una cuestión no menor para poder avanzar, no obstante, es que la Argentina demuestre voluntad para llegar a un acuerdo con las empresas que reclaman en el tribunal arbitral del Banco Mundial (Ciadi). "Si la Argentina se sale con la suya en el Ciadi, entonces este tribunal, que hasta ahora venía funcionando muy bien, pierde valor por completo", explicó una fuente diplomática. El calendario de elecciones presidenciales en países como Estados Unidos y Francia podría incluso ayudar a acelerar las conversaciones, ya que luego, además de la crisis, los gobiernos estarán enfrascados en sus propias internas políticas. Idas y venidas- Anuncio. En 2008 la presidenta Cristina Kirchner dijo que la Argentina cancelaría la deuda con el Club de París en un solo pago, tal como se había hecho tiempo antes con el FMI.
- Marcha atrás. La crisis de Lehman Brothers obligó al país a suspender el desembolso. Desde entonces, las negociaciones sufrieron innumerables marchas y contramarchas.
- Disputa por los plazos. La Argentina planteó en un momento seis años de plazo, mientras que los acreedores solicitaban entre uno y dos años, con la condición adicional de que el país aceptara el monitoreo del FMI.
- Crisis en Europa. Volvió a jugar en favor de la Argentina, ya que hizo que muchos de los países miembros del Club de París negociaran en una posición de mayor debilidad.
- El nuevo objetivo. El país busca ahora un acuerdo de pagos de por lo menos cinco años de plazo y sin el FMI. La escasez de dólares y la necesidad de cuidar las reservas del Central restringirían la opción de realizar un pago inicial fuerte, como se planteó en algún momento. Una cuestión clave que debería resolver previamente el país para ganarse el favor del Club sería la de respetar los fallos del Ciadi.
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