Por IGNACIO OLIVERA DOLL - El esperanzador regreso de los dólares a los bancos, que habían profetizado algunos funcionarios oficiales en los peores días del corralito cambiario de la AFIP, demora aún en hacerse realidad y entorpece el otorgamiento de nuevas líneas a la exportación. De hecho, algunos bancos optaron por empezar a dar préstamos en pesos a exportadores y productores agropecuarios que, tiempo atrás, eran financiados en dólares.
La nueva pesificación del sistema financiero es resultado del estancamiento de los depósitos en moneda extranjera a partir del 31 de diciembre hasta hoy. Las trabas para comprar dólares que sufren todos los ahorristas y las empresas en la Argentina impidió a las entidades captar las divisas que necesitaban para expandir sus créditos al comercio exterior. Como el dólar es un bien que el Gobierno está controlando mucho, se nos está complicando la financiación en moneda extranjera. Por eso preferimos que las empresas tomen en pesos y se encarguen ellas de comprar dólares, comentó a este diario el gerente de productos activos de un banco con buena inserción en el comercio exterior. En su entidad decidieron que el 40% de los préstamos en dólares que cancelaron durante los primeros 45 días del año fueran renovados en pesos. Del fondeo con argendólares, pasamos a las líneas de corresponsales. Y de éstas líneas, a los pesos.
A lo largo de enero, los depósitos totales en dólares del sector privado retrocedieron en unos u$s 175 millones. Los plazos fijos en esa moneda cayeron u$s 55 millones. Y el stock de las líneas que los bancos toman con bancos corresponsales se empezó a agotar (está hoy en u$s 815 millones). Las prefinanciaciones se quedaron entonces exactamente en el mismo nivel de fines de octubre pasado, cuando se anunciaron las limitaciones cambiarias.
No hay abundancia de dólares para dar. Existe alguna cantidad para fondear algo de comercio exterior, pero lo que es prefinanciación genuina está complicado, comentaron en uno de los bancos privados que hoy tiene mayor penetración en el segmento agropecuario. Preferimos prestar en pesos por una cuestión de oferta y demanda. Al que exporta directamente podemos otorgarle dólares, pero al productor agropecuario preferimos darle en pesos. Lo vamos monitoreando a la par del fondeo, agregó.
El efecto, dicen, podría generar problemas en el mediano y largo plazo. Más que nada en la economía: si las exportaciones crecen se van a necesitar más prefinanciaciones y vamos a sentir una mayor restricción porque hoy no crecen los depósitos, dijeron. El otro efecto será la pérdida de competitividad para las empresas. Al financiarte en pesos para exportar tenés que cargar en el precio de la venta al exterior el costo financiero en pesos. Cuando tu costo lo tenés en dólares se te produce un corrimiento en el precio y perdés competitividad, comentaron desde el área de comercio exterior de un banco local. Así y todo, los bancos que deciden reemplazar sus prefinanciaciones por préstamos en pesos prefieren hacerlo a tasas competitivas, cercanas al 20%. No buscamos tasas en pesos como las que tenemos en otras líneas. Es solo para salir de una necesidad puntual, agregó.