Por JULIÁN GUARINO - Los instrumentos que utiliza (y emite) el Banco Central para restringir la cantidad de dinero en circulación y así aplacar la intensidad inflacionaria son cada vez más negociados en los mercados secundarios como la bolsa y el Mercado Abierto Electrónico (MAE), al punto de que el mes pasado concentraron más del 35% del volumen total.
Fuera del circuito primario -donde la entidad se encarga de renovar estas emisiones o, en cambio, decide convalidar menor o mayor monto de acuerdo a las necesidades del liquidez del sistema-, las razones hay que buscarlas no sólo en la cantidad de instrumentos que tiene la entidad que conduce Mercedes Marcó del Pont, sino también, en la rotación de los actores principales del mercado secundario, es decir, de los inversores institucionales (principalmente las aseguradoras) que ven en estas emisiones la posibilidad de diversificar sus apuestas en un abanico cada vez más restringido.
En los últimos meses y como consecuencia de la obligatoriedad por parte de las compañías de seguros de repatriar las inversiones que tenían en el exterior, los instrumentos del BCRA fueron el destino elegido para ese dinero.
Se trata de las Letras y Notas que emite la entidad y que, a lo largo de 2011, acumularon negocios por más de u$s 10.500 millones en una plaza como el Mercado Abierto Electrónico (MAE) donde se negocia el fuerte del volumen total de la renta fija.
Esto implicó que del total negociado -donde asoman como los favoritos los bonos en dólares- y bajo el supuesto de acumular todos los instrumentos del Banco Central en un solo monto, esto representa 13% del total operado en 2011, suponiendo que al monto de la renta fija se anexara también el de las obligaciones negociables y el de los fideicomisos.
Sin embargo, si se comparara este mismo monto con respecto al bono más negociado del año, el volumen del Boden 2015 apenas supera los u$s 5.000 millones.
El regreso de las aseguradoras como verdaderos inversores institucionales tuvo una influencia definitiva en estos negocios ya que el dinero del que se desprendieron en el exterior, unos u$s 1.600 millones, tuvo como destino instrumentos de corto plazo en pesos que no están atados al riesgo argentino como son las letras y notas del BCRA, señaló Brian Joseph, operador de Puente.
Según el analista, la diversificación, es decir, la oportunidad de separar una parte del fondo que deben tener invertido las aseguradoras en dos compartimentos como son los bonos soberanos y provinciales y por otro lado los instrumentos del BCRA le aportó a la maniobra una atomización del riesgo que siempre es bienvenida.
En rigor, si se pone la lupa en el mes de enero de este año, el fenómeno se vuelve aún más evidente.
La sumatoria de los instrumentos emitidos por el BCRA totaliza negocios por u$s 2.310 millones, lo que constituye un 35% del total negociado en renta fija en el MAE.