La carga administrativa que supone para las empresas presentar las declaraciones juradas anticipadas de información para importar fue ayer, entre otras, la gran preocupación expuesta por los representantes corporativos en la primera reunión de junta directiva del año de la Unión Industrial Argentina (UIA). Fue un encuentro extenso, en el que cada región contó los temores y las dificultades con que se viene topando desde que rige la nueva medida impulsada por el Gobierno para controlar el comercio exterior. En la mayor parte de los casos, las inquietudes se centraron en cuestiones bastante elementales si se juzga que el esquema lleva más de diez días de vigencia: ¿qué criterio emplea la Casa Rosada o, más específicamente, la Secretaría de Comercio Interior para aprobar o rechazar estas autorizaciones? ¿Cómo conformar a Guillermo Moreno, el funcionario designado por la Presidenta como único con permiso de resolverlo? En realidad, algunos de los temas planteados ayer se enclavaban en restricciones anteriores a la nueva modalidad, como las licencias no automáticas. En todos los casos, desde la jefatura de la UIA se pidió prudencia, silencio frente al periodismo y paciencia para desentrañar una medida cuya instrumentación, dicen los industriales más optimistas, debería llevar entre dos y tres meses. Si se considera el comunicado emitido ayer por la entidad fabril y las declaraciones de la mayor parte de sus integrantes, en el 100% de los casos con pedido de reserva de identidad, la interpretación inmediata debería ser que la iniciativa del Gobierno suscita menos urgencia en las cámaras que en las empresas. Recepcionista de inquietudesAsí lo dio a entender el único párrafo dedicado al tema en el texto informativo de la reunión. "La junta directiva analizó el nuevo sistema de declaración jurada anticipada de importaciones (DJAI) y «ventanilla única»". Se destacó la importancia de una adecuada instrumentación de este sistema debido a la relación directa que existe entre el nivel de actividad industrial y las importaciones. Al respecto, la junta directiva recepcionará las inquietudes que pudieran tener los distintos sectores fabriles, a fin de canalizarlas ante las autoridades. Se decidió monitorear la evolución del nuevo régimen puesto en práctica hace sólo 14 días." La opinión de casi todos los industriales consultados por este diario fue que, si el control se hace de manera adecuada, no tiene por qué provocar grandes inconvenientes. Un escenario que contrasta con los reclamos que se oyen a diario en voz baja en las compañías y que, en parte, expuso anteayer la Unión Industrial de Córdoba, en un comunicado en que informaba que había resuelto pedir audiencias con funcionarios provinciales y nacionales para evitar lo que más temen: que el control de importaciones afecte el crecimiento de la actividad. La UIA difundió ayer un informe que indica que, el año pasado, el sector fabril creció un 7,1% y se desaceleró en los dos últimos meses de 2011, con un alza del 2,2% en relación con meses anteriores, como consecuencia de la "caída estacional de la producción automotriz". La otra preocupación conversada ayer fueron los reclamos salariales, y ahí sí la central fue más enfática. "El poder adquisitivo del trabajador industrial viene creciendo en forma sostenida y el incremento del salario real del trabajo industrial continúa acompañado de una fuerte generación de puestos de trabajo formales que retroalimentan el crecimiento del mercado interno", dijo el comunicado, que volvió a ahondar en números sobre la recomposición de sueldos desde 2001. "El salario básico de convenio de las categorías iniciales -sostuvo la UIA- creció en promedio más de un 1000% desde 2001, mientras que el promedio del trabajador de la industria lo hizo en 656%, muy por encima del sector privado formal y del empleo no registrado, que crecieron 425% y 390%, respectivamente. La clave es analizar las mejoras salariales, teniendo en cuenta las realidades productivas y la competitividad de los sectores industriales formales, trabajando en forma articulada para seguir promoviendo la producción, la inversión y el empleo." La reunión había sido precedida por un encuentro más reducido de los miembros del comité de la entidad fabril. Allí se insistió en tender contactos con los empresarios brasileños para atenuar, en conjunto, la amenaza de las importaciones en el Mercosur. Este postulado se sustenta en que las corporaciones del principal socio del bloque tienen, por ejemplo, también la perturbación del ingreso de productos asiáticos. La solución debería ser entonces, para los dirigentes fabriles, un resguardo extrazona para los fabricantes. - "La junta recibirá las inquietudes de los sectores. Se decidió monitorear el régimen, puesto en práctica hace sólo 14 días"
Unión Industrial Argentina
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