La moneda única suma la quinta caída consecutiva frente al dólar, y pierde un 1,09%, hasta los 1,2123 dólares. El rebote técnico de su tipo de cambio en el mercado y la perspertiva de subidas en los tipos de interés en EEUU, animan al dólar, que se eleva hasta máximos desde el 29 de junio.
De concluir así las cosas, el euro terminaría con una depreciación semanal de 2,64%, y por primera vez en el año, su descenso semanal incluiría las cinco jornadas consecutivas. Si el euro termina esta semana con números rojos, romperá la racha de cinco semanas consecutivas en positivo que ostentaba frente al billete verde. El euro registra su peor nivel desde que tocó los 1,2081 dólares el 29 de junio.
El presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, ha dado entender la posibilidad de varios movimientos en materia monetaria en los próximos meses, sin que esto perjudique la actividad económica en EEUU. Algunos analistas apuntan hacia un tipo de interés de 2,25% para finales de año.
"La mayor moderación mostrada por los mercados financieros, en la resaca del testimonio del presidente de la Fed, Alan Greenspan, sugiere que el movimiento de apoyo al dólar fue dirigido en gran parte por un rebote técnico y por el ajuste de posiciones", comenta Barclays Capital. El tipo de cambio objetivo para el euro alcanzaría los 1,17 dólares en tres meses, según Barclays.
Por el momento, los tipos de interés en EEUU se ubican en el 1,25%, frente al 2% que se observa en la zona del euro. En contraposición a lo que ha sucedido en los dos últimos años, el estrechamiento del diferencial del precio del dinero en Estados Unidos con otros mercados aumentaría el atractivo de los activos denominados en dólares frente a los que lo están en euros, debido también al mayor dinamismo de la economía estadounidense en comparación con la europea, ya que el panorama que observan las principales economías europeas es mixto.
En contraposición a las cartas que juegan en favor del dólar, los habituales desequilibrios estructurales de su economía frenan el optimismo sobre la moneda norteamericana, debido a que soporta los denominados déficits gemelos (comercial y presupuestario), que rondan el 5% sobre el Producto Interior Bruto (PIB). Ambos lastres han jugado un papel esencial, junto al agresivo recorte de los tipos de interés, en la depreciación cercana al 50% que ha sufrido el dólar ante su principal cruce en el mercado de divisas, el euro.
De concluir así las cosas, el euro terminaría con una depreciación semanal de 2,64%, y por primera vez en el año, su descenso semanal incluiría las cinco jornadas consecutivas. Si el euro termina esta semana con números rojos, romperá la racha de cinco semanas consecutivas en positivo que ostentaba frente al billete verde. El euro registra su peor nivel desde que tocó los 1,2081 dólares el 29 de junio.
El presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, ha dado entender la posibilidad de varios movimientos en materia monetaria en los próximos meses, sin que esto perjudique la actividad económica en EEUU. Algunos analistas apuntan hacia un tipo de interés de 2,25% para finales de año.
"La mayor moderación mostrada por los mercados financieros, en la resaca del testimonio del presidente de la Fed, Alan Greenspan, sugiere que el movimiento de apoyo al dólar fue dirigido en gran parte por un rebote técnico y por el ajuste de posiciones", comenta Barclays Capital. El tipo de cambio objetivo para el euro alcanzaría los 1,17 dólares en tres meses, según Barclays.
Por el momento, los tipos de interés en EEUU se ubican en el 1,25%, frente al 2% que se observa en la zona del euro. En contraposición a lo que ha sucedido en los dos últimos años, el estrechamiento del diferencial del precio del dinero en Estados Unidos con otros mercados aumentaría el atractivo de los activos denominados en dólares frente a los que lo están en euros, debido también al mayor dinamismo de la economía estadounidense en comparación con la europea, ya que el panorama que observan las principales economías europeas es mixto.
En contraposición a las cartas que juegan en favor del dólar, los habituales desequilibrios estructurales de su economía frenan el optimismo sobre la moneda norteamericana, debido a que soporta los denominados déficits gemelos (comercial y presupuestario), que rondan el 5% sobre el Producto Interior Bruto (PIB). Ambos lastres han jugado un papel esencial, junto al agresivo recorte de los tipos de interés, en la depreciación cercana al 50% que ha sufrido el dólar ante su principal cruce en el mercado de divisas, el euro.

