El leve optimismo que anticiparon los mercados al inicio de la semana se evaporó con la velocidad de un rayo. El lunes por la noche, tras 13 horas de negociaciones, los ministros de Finanzas de la eurozona aprobaron el segundo programa de rescate para Grecia, por 130.000 millones de euros, de los cuales 100.000 millones son ayudas públicas y los 30.000 millones restantes corresponden a garantías, para ofrecerles a los acreedores privados un incentivo para el canje de deuda.
Era una noticia que los inversores ya descontaban. Pero más allá del alivio que esto significa tanto para el país heleno como para el bloque europeo, lo cierto es que hubo varias voces que alertaron sobre el futuro de Grecia. En esta línea, es que ayer no hubo festejos en las bolsas internacionales. En Europa cerraron con pérdidas, especialmente en el sector bancario, arrastradas por la percepción de que el país, pese al rescate y la quita de deuda acordados, seguirá con dificultades y no logrará la meta de reducción del déficit. En concreto, Londres cerró la sesión con una baja de 0,17%; Francfurt perdió 0,53%; París, lo hizo en 0,26% y Atenas, la que más sufrió, registró una caída de 3,47%. En Wall Street los resultados fueron mixtos y se destacó la suba de 0,12% en el Dow Jones, con lo que volvió a orillar los 13.000 puntos y alcanzó su mayor marca desde 2008.
Entre las voces de alerta, el economista Nouriel Roubini, fue tajante en una conferencia y sentenció que sería engañarse pensar que porque Grecia permanezca en el euro signifique que no habrá una depresión e inestabilidad social y política. Como sea, Atenas necesitaba esa ayuda de forma urgente para evitar declarar una suspensión de pagos el 20 de marzo, cuando afrontará su próximo vencimiento de deuda por 14.500 millones de euros. El acuerdo reducirá la deuda griega del actual 160% del PIB a un 120,5% del PIB en 2020. La meta supera levemente el objetivo inicial de un 120% del PIB fijado por la Eurozona. Tantos los acreedores públicos (UE, BCE y FMI), como los privados (bancos y fondos de inversiones) participarán en el millonario rescate. Así, se acordó un mayor esfuerzo en la participación de los acreedores privados, que deberán asumir de forma voluntaria una quita del 53,5% de la deuda de este país, en lugar del 50% previsto originalmente. El canje de bonos con los acreedores privados se iniciará el 8 de marzo con unas tasas de interés del 2%, subiendo gradualmente hasta un 3% y 4% después de 2020.
Pese a haber desbloqueado el segundo rescate, los funcionarios europeos y del FMI advirtieron que la deuda de Grecia aún podría representar 160% del PIB. Es que si bien la ayuda evita de nuevo a último momento el default total, esto no garantiza que logre reducir su endeudamiento sin requerir mayores fondos a corto plazo. De hecho, en 2010, el país recibió de sus socios europeos y del FMI ayudas por 110.000 millones de euros. Además, Grecia necesita una adhesión de al menos el 90% de los bonistas a la quita voluntaria, por lo cual, el gobierno griego presentará ante el Parlamento un proyecto de ley para obligar a los acreedores privados a realizar una reducción de la deuda en caso de que éstos no lo hagan en forma voluntaria.