Por IGNACIO OLIVERA DOLL - No significa un regreso a las causas que provocaron la crisis de 2001. Pero sí, según aclaran en algunas consultoras privadas, un fuerte deterioro en la solvencia del sistema financiero que puede afectar las expectativas de la economía local. La Argentina sufrió en los últimos años una fuerte caída de reservas que dentro de la región sólo encontró parecidos en Venezuela. Y que llegó a ubicar el stock de los activos del Banco Central por primera vez debajo de los niveles que tenían en la Convertibilidad en términos del Producto Bruto Interno (PBI).
Este ratio había llegado a un pico del 16% en diciembre 2007. Pero empezó a caer desde entonces hasta ubicarse a fin de 2011 en el 10,7%.
Es la primera vez, desde 2001 hasta hoy, que la relación reservas-PBI es menor a la que se tenía en los últimos años de la Convertibilidad.
El principal problema no es el stock, sino el flujo: se está viendo que la economía argentina ya dejó de generar dólares. Y es aquí donde se apoyan las expectativas. Como la Argentina agotó su superávit de balanza de pagos, hoy no puede acumular más reservas y a medida que va pagando la deuda el tamaño de esta cantidad de dólares se va achicando, se preocupó Ramiro Castiñeira, de la consultora Econométrica. Y ojo que en esto hay un límite: si bien pagar la deuda está bien, también se necesita respaldar la moneda. Hoy la macro dejó de generar dólares: antes, el superávit de cuenta corriente era de dos puntos del PBI, y esto te permitía pagar la deuda; hoy éste se agotó y la restricción externa empieza a operar, agregó.
Las reservas no sólo retrocedieron por la menor demanda externa. La desconfianza que generó el año pasado la incertidumbre electoral, y que quedó exacerbada después de octubre por el cepo cambiario de la AFIP, redujeron el nivel de las reservas en más de u$s 6.000 millones. Esto explica que, hoy, cualquier indicador que sea medido contra estos activos del Banco Central refleje un deterioro en la solvencia del sistema. Un ejemplo: el nivel de reservas sobre los pasivos de los bancos se derrumbó en los últimos dos años y medio desde el 2,3% al 1,45%. Este nivel es prácticamente el mismo que tenía el país cuando se decidió devaluar, pesificar y licuar depósitos, en 2002. El nivel de reservas sobre los pasivos de los bancos pasó entonces inmediatamente del 0,3% al 1,3%. El número mejoró desde entonces, sin pausa, hasta mitad de 2009.
Como dinámica, la dificultad para acumular reservas se hizo presente cuando el Banco Central empezó a financiar al Gobierno con reservas y emisión, comentó el economista José Luis Espert. Y si bien esta jugada en el corto plazo parece haber dado resultados, creo que con este apretón de las declaraciones juradas se les fue la mano: esto va a pegar duro contra el nivel de actividad. El problema está en que Argentina se engolosina con estos cortos plazos: sale bien la jugada y redoblan la apuesta. Pero creo que estamos siendo demasiado optimistas con el nivel de actividad, agregó Espert.
Argentina y Venezuela fueron los únicos de la región que en esta década recortaron sus reservas sobre el PBI. Brasil, Chile, México y Perú las aumentaron.