Un nuevo mecanismo de bicicleta financiera se está comenzando a utilizar en el mercado del real estate vernáculo. Si el vendedor de una propiedad es una persona acostumbrada al trading o un inversor sofisticado, le exige al comprador que el dinero sea depositado en una cuenta a su nombre en algún país del exterior, que por lo general suele ser de los Estados Unidos. De lo contrario, intentan cobrarle un 5% más, que es la cotización actual del dólar cable, como se denomina en la jerga a mandar divisas a cuentas del exterior por medio de financieras o cuevas, a escondidas del ente de recaudación tributario. Para evitar pagar esta comisión del 5%, el comprador le transfiere el dinero desde una cuenta del exterior. En caso de no tenerla, busca a algún familiar o amigo cercano que pueda tenerla, y que necesite traer plata al país. De esta forma, ambos se evitaban pagar comisiones: uno por llevar la plata y otro por traerla, aunque en este último caso, la comisión es de apenas el 1% o, a veces, hasta gratis, ya que en las financieras de la City ganan por la otra parte 5 puntos. En distintas sociedades de bolsa revelaron a El Cronista, en estricto off the récord, que una vez que el vendedor del inmueble tiene el dinero en su cuenta del exterior, la mecánica más utilizada es el contado con liqui al revés. ¿Cómo es el mecanismo? La empresa compra un bono argentino de alta liquidez que cotiza en Wall Street, como puede ser el Boden 2015, el Boden 2013 o el Bonar X; o alguno de los ADRs que más flujo tienen. Luego, venden esos activos en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, y se lo liquidan a un dólar diferencial de $ 4,82, lo que representa más de un 10% más que el dólar oficial de $ 4,36. Si bien un 10% puede no parecer un porcentaje significativo, en in inmueble de u$s 250.000 representan u$s 25.000; o sea, más de $ 100.000. Una cifra nada despreciable por cierto. |