El euro también avanzaba contra el yen, aunque se mantenía muy por debajo de un máximo de cuatro meses.
La moneda nipona se alejaba de un mínimo de nueve meses contra el dólar que alcanzó el día anterior debido a las compras de fin de mes de los exportadores japoneses, pero la cobertura de posiciones cortas de los fondos de cobertura llevaba a la moneda a ceder parte de sus ganancias.
Los inversionistas cambiarios hicieron caso omiso a la decisión de Standard & Poor's de rebajar la calificación crediticia de Grecia a "moratoria selectiva", ya que se esperaba ampliamente que el plan de canje de deuda de Atenas desatara la rebaja.
También tomaron con calma la suspensión temporal en el BCE de los bonos griegos como garantía para sus operaciones de financiamiento, además de una sólida subasta de deuda italiana.
Sin embargo, muchos eran cautelosos respecto a presionar demasiado al alza al euro, antes de un dictamen del ISDA el miércoles. El organismo de derivados decidirá si ha ocurrido un evento crediticio griego, luego de que el país comenzara un proceso de canje de bonos.
El euro subía un 0,3 por ciento a 1,3444 dólares, no lejos de un máximo de casi tres meses que tocó el viernes, de 1,3487 dólares. Operadores citaron ofertas decentes en 1,3480 dólares y una barrera de opciones en los 1,3500 dólares que limitaría las ganancias.
"El euro ha incorporado una inyección de 500.000 millones de euros (por parte del BCE el miércoles) y cualquier cosa sobre 600.000 millones será positivo para los activos de riesgo y presionará al euro al alza", dijo Ankita Dudani, estratega de divisas G-10 de RBS Global Banking.
Por otra parte, una toma menor a 400.000 millones dañará el apetito por el riesgo y podría hacer caer al euro, agregó.
Más allá de la operación de refinanciamiento a largo plazo del BCE, las perspectivas para el euro se ven oscuras, debido a las probabilidades de más rebajas de calificaciones, temores de que los países periféricos sigan en problemas para cumplir con sus metas fiscales y el impacto de las fuertes medidas de austeridad sobre el crecimiento.
En contraste con la zona euro, la actividad económica estadounidense está mostrando indicios de una recuperación más sostenida, presionando los rendimientos al alza, pese a que la movida parece estar quedándose sin fuerza.
El dólar se mantenía plano en 80,50 yenes, tras llegar a un máximo de nueve meses de 81,66 yenes el día anterior. La moneda llegó a caer hasta los 80,01 yenes, pero logró rebotar con el apoyo de las compras de dólares por parte de los inversionistas japoneses.
La cobertura de posiciones cortas por parte de cuentas apalancadas y la venta de yenes por parte de los importadores nipones presionaban al euro a subir hasta los 108,12 yenes , un alza del 0,2 por ciento en comparación con los niveles de cierre de Nueva York el lunes.
Sin embargo, el euro permanecía lejos de un máximo de cuatro meses de 109,95 yenes alcanzado el lunes.