Por: Ignacio Ros - Desde que la AFIP comenzó con sus controles, el mapa del mercado cambiario se modificó drásticamente. Mientras antes se transaba un monto que superaba los u$s 500 millones diarios, ayer se negociaron u$s 264 millones. Los operadores consultados por este diario sostienen que el mercado simplemente desapareció y que el Banco Central establece el precio, ayudándose de quien hoy es un jugador fuerte: la ANSES. No obstante, todavía queda un aspecto cuyo control es un poco más difuso: el «contado con liquidación». Mediante este mecanismo, el comprador va con sus pesos a la sociedad de Bolsa, por ejemplo, y adquiere un bono que luego pide que le transfieran a una cuenta suya en el exterior. Para materializar la fuga de capitales vende ese bono y deposita los dólares obtenidos.
La diferencia entre la cotización de este «contado con liqui» y el dólar oficial representa el costo de la operación y sirve como termómetro de la fuga de capitales. Actualmente, esta divisa fluctúa entre los $ 4,72 y 4,75, lo que significa 30 centavos por encima del mayorista. Aunque la cotización es alta, el pico lo tocó en noviembre, cuando comenzaron los controles del ente recaudador y el «contado con liqui» trepó hasta los $ 5,17. No obstante, el rumor del mercado es que el Gobierno pretende bajar la cotización actual, el único detalle que queda por cerrar.
Dentro de las herramientas que ya se implementaron para controlarlo, la Comisión Nacional de Valores cortó la simultaneidad. Es decir, los inversores deberán mantener en sus carteras 72 horas hábiles los papeles antes de venderlos (para agregarle cierta incertidumbre a la transacción). De no poder comprobarse este plazo, deberá existir una aprobación del Banco Central para realizar la transacción. Según explicó un operador a este diario, «una de las principales disyuntivas que se le presentan a la ANSES es que se transformó en juez y parte, al ser uno de los principales actores. Sucede que al Gobierno le molesta que esta cotización se dispare, pero por otro lado las ventas afuera hacen subir las tasas de los bonos y el ente previsional es uno de los mayores tenedores de la plaza».
Diferencias
Al 23 de febrero, el volumen transado en «cable» alcanzó los $ 256 millones, al tiempo que en febrero de 2011 esa cifra apenas llegó a los $ 241 millones. Los montos son muy inferiores a los negociados en años anteriores, aunque provocan malestar en el Ejecutivo. Fuera de los mecanismos nombrados, los operadores sostienen que el principal control es la planilla diaria, donde se puede ver quién compra, qué compra y -más importante aún- en qué período de tiempo lo hace. «Éste un mercado muy difícil de regular. Porque lo de las 72 horas no termina de asegurar que vos no fugues capitales. Acá lo que corre es que cuando ven que estás moviendo mucho en un lapso breve te pegan una llamada y te dicen que pares la mano. Además, producto de los controles, el precio sube una barbaridad y eso saca del partido a los pequeños jugadores. No te vas a arriesgar a operar por u$s 10 mil. Lo vas a hacer cuando se trate de un millón», explicó una fuente.
Por otra parte, la queja de los operadores no sólo tiene que ver con la reducción de los volúmenes transados en el mercado de cambios (en torno al 50% desde la aplicación de los controles), sino con los negocios que perdieron. «Todo lo que sea jugar contra otros activos -contra títulos o pesos- no se puede hacer más. Todo lo que refiere a swaps (contrato para intercambiar una serie de cantidades de monedas a futuro) desapareció», reveló un operador. |