SE CONFIGURA UNA NUEVA ESTRUCTURA EN BANCA Y SEGUROS Después de la crisis de 2001 todos los bancos y compañías de seguro que dejaron el negocio fueron extranjeros, dando lugar a que los grupos de capital local ganen participación. La crisis de diciembre de 2001 desencadenó una serie de ventas y fusiones en el sistema financiero, todas con el mismo factor en común: los grupos extranjeros fueron los que se desprendieron de sus operaciones locales y los de capital nacional, los que incrementaron su participación en el mercado. En los últimos años fueron cuatro las compañías de seguro que abandonaron el país, y cuatro también el número de bancos que dejó de operar en el país.
En cuanto al sector bancario, los números del sistema representan un claro reflejo de esta tendencia mostrando la mayor participación de la banca local en los negocios. A diciembre de 2001, el 52% de los depósitos totales estaba en las manos de entidades de capital extranjero, un número que en abril de este año quedó reducido a 33,1%. Del otro lado, los bancos nacionales de capital privado pasaron de tener una participación del 12,7% a más del 16,7% en los depósitos, mientras que la banca pública creció del 32,9% al 47,4% del sistema.
En el stock total de préstamos, los bancos privados nacionales pasaron de concentrar el 18,8% del mercado a tener, en abril último, el 29,2%. La banca extranjera, en cambio, redujo su participación y, después de tener el 49,4% del mercado antes de la crisis, hoy acapara el 39,6% del stock.
La semana pasada el propio Alfonso Prat-Gay se refirió a esta tendencia y remarcó que "no debería sorprender" que ante la salida del sistema de alguna entidad extranjera "aparezca detrás una de estas entidades" nacionales.
El primero en abandonar el barco, apenas cinco meses después de la crisis, fue el Credit Agricole. En ese momento el Banco Central decidió que el Banco Nación se encargue de administrar el Bersa, el Bisel y el Suquía, las tres entidades que estaban bajo la órbita del grupo francés. Tras varias licitaciones, el Nación aún tiene a su cargo el Bisel y el Bersa y sólo pudo vender el Suquía, que recién en abril de este año fue preadjudicado al Banco MacroBansud. La propuesta de la entidad que preside Jorge Brito, que aún debe ser aprobada por Sedesa (Seguros de Depósito S.A.), incluye una capitalización de 288 millones de pesos, más un pedido a Sedesa por otros $ 220 millones.
Antes de eso, en agosto de 2002, el MacroBansud se había quedado con una parte del Scotiabank, del canadiense Bank of Nova Scotia. El resto de la entidad quedó en manos del Comafi, que recibió el 65% de las sucursales, incluyendo la casa central de Sarmiento y Florida.
En octubre de ese mismo año el Patagonia comenzó con su proceso de expansión y se quedó con el Sudameris, del grupo italiano Intesa BCI, que aún mantiene el 20% del banco. Pero la familia Stuart Milne no se conformó con eso y hace apenas una semana terminó de sellar el traspaso de los activos y pasivos del Lloyds Bank al Patagonia Sudameris.
Seguros en retirada
En los noventa, mientras se producía el boom del ingreso de jugadores extranjeros al negocio bancario, el mercado asegurador asistió al fenómeno en una escala mucho menor, como consecuencia de la crisis que había desatado en el sector la quiebra del reasegurador monopólico, el Inder, que arrastró consigo a muchas empresas y dejó a otras en una grave situación de insolvencia.
La entrada de grupos internacionales se concentró en un ramo nuevo e inexplorado, pero con un potencial enorme: el de los seguros de vida. En 1990 existían sólo 6 compañías de vida en el país, mientras que para 1996 ya eran 72. Claro que no todas las recién llegadas eran grupos internacionales, pero la evolución da una pauta de la explosión que experimentó el ramo en aquellos tiempos.
Claro que las optimistas proyecciones que tentaron a muchos en ese entonces se dieron de bruces con el mercado golpeado y drásticamente reducido que dejó la crisis.
En noviembre abrió fuego la francesa Axa Seguros, cuando anunció su decisión de abandonar el país como consecuencia del magro crecimiento obtenido. AXA había desembarcado en 1996 y ocupaba el puesto 27 en primas emitidas. La compañía pasó a manos de inversores locales, entre ellos miembros del management, agrupados
en una sociedad de reciente formación, Saint Honoré Iberia.
Menos de un mes después, el holding Swiss Medical Group (SMG) anunció la compra de MassLife Seguros de Vida, de MassMutual Financial Group, uno de los más prestigiosos de Estados Unidos. Con más de 200.000 asegurados y afianzada en los primeros lugares del ranking, Masslife había sido una de las pocas compañías que había ofrecido devolver el dinero en dólares a todos sus clientes.
Hace menos de un mes, SMG anunció una nueva adquisición: la compra del 100% de Principal Life y de Principal Retiro, ambas pertenecientes a Principal Financial Group, uno de los líderes mundiales en seguros de vida, pero que sin embargo en 10 años de permanencia en el país nunca había logrado que su participación en el mercado fuera importante (1,35% en el ramo vida).
El otro gran paso al costado fue el de la firma holandesa de ING Insurance. Aunque no se retiró por completo del país ni pasó a manos de un jugador local, la noticia llegó para confirmar la reacomodación de un mercado en el que algunos jugadores internacionales optan por buscar otras tierras. La aseguradora del león, la segunda en el rubro vida con una participación del 16% del mercado, redujo drásticamente su negocio: dejó de vender pólizas y cerró sus 17 sucursales en el interior del país, con unos 650 empleados. |