Por Alfredo Sainz - Cuando en la madrugada de mañana los más de 200 empresarios y funcionarios que integran la primera misión comercial organizada por la Secretaría de Comercio Interior arriben a la capital de Angola, se encontrarán con un país rico en petróleo y necesitado de alimentos, maquinaria agrícola y fertilizantes. A simple vista, parece un escenario ideal para hacer negocios porque se trata de economías complementarias -hoy la primera necesidad de la Argentina pasa por el combustible, y alimentos es lo que más tiene para ofrecerle al mundo-, aunque la contracara es que hacer culminar con éxito cualquier negociación en Angola -al igual que en la mayoría de los países africanos- no resulta tan fácil como espera el propio Guillermo Moreno. La coincidencia generalizada entre las empresas argentinas que ya están haciendo negocios en Angola y los analistas en comercio exterior que conocen este mercado es que el grado de oportunidades comerciales que ofrece la ex colonia portuguesa es directamente proporcional a las incertidumbres y dificultades operativas. "Angola ofrece muchísimas oportunidades, aunque no deja de ser un mercado muy poco sofisticado en materia de alimentos, en el que prácticamente no se cumple la cadena de frío. Además de que ofrece una endeblez jurídica muy grande", advierte Marcelo Elizondo, director de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI). "El mejor negocio que ofrece Angola para la Argentina es comprarle petróleo crudo para refinar en el país y venderle alimentos procesados, maquinaria agrícola y fertilizantes, que son todos rubros que necesita el país y en los que la Argentina tiene claras ventajas competitivas. Pero como contrapartida, se trata de un país con un grado de corrupción fenomenal y de gran movimiento de drogas", señaló el economista Luis Palma Cané. La misión comercial a Luanda está integrada únicamente por hombres, porque Moreno no quiso sumar a ninguna mujer, argumentado que el viaje se realizará en condiciones muy precarias, compartiendo habitaciones en el hotel. "De las tres noches, dos las vamos a pasar arriba del avión y además no es un lugar seguro", fue la explicación que le dio a una empresaria que estaba dispuesta a pagar los 2500 dólares que cuesta el paquete organizado por la Secretaría de Comercio Interior. La delegación tiene un perfil pyme muy definido y algunas presencias destacadas como Carlos Spadone -el actual dueño de la antigua bodega Menem-; el gobernador entrerriano, Sergio Uribarri; el canciller Héctor Timerman; el secretario de Política Económica, Axel Kicillof, y cuatro feriantes de La Salada. La agenda es toda una incógnita y, por el momento, los empresarios sólo saben que tendrán dos rondas de negocios (mañana y el miércoles) y que la primera noche se hará un asado con carne aportada por el Consejo de Argentino de Productores (CAP), la entidad que creó el propio Moreno para impulsar el proyecto Carne para Todos. Los adelantadosEn la actualidad, son contadas las empresas argentinas con presencia en Angola y en la mayoría de los casos se trata de negocios ligados a los alimentos. Entre las pioneras sobresale la cervecera Quilmes, que comenzó a distribuir sus latas y porrones hace casi diez años y desde 2006 lleva exportados más de 600 contenedores por un total 9,1 millones de litros. "En Luanda, donde la marca es muy conocida, se hicieron campañas de vía pública y promociones, y a partir de 2007, se terminó de consolidar la presencia de Quilmes más allá de la capital. Hoy también se vende en otras ciudades del país, como Cabinda, Namibe y Lobito", explicaron en Cervecería y Maltería Quilmes. Otra presencia argentina con que se va a encontrar la delegación es la de los confites Rocklets, las pastillas Menthoplus de Arcor y hasta una versión local de la revista Caras . "En Africa tenemos marcas que ocupan posiciones de liderazgo en galletitas y nos destacamos con nuestras líneas de bombones y obleas bajo la marca Bon o Bon", explicaron en la multinacional de origen cordobés. Más allá de las dificultades, los empresarios y analistas consultados por LA NACION coincidieron en destacar la decisión oficial de salir a la conquista de nuevos mercados en el continente africano. "Africa es la región que ofrece los mejores términos del intercambio comercial para la Argentina", asegura Elizondo, y precisa que el continente africano representó más de la mitad de la balanza favorable que tuvo la Argentina en 2011, ya que aportó un saldo positivo de US$ 5711,6 millones, lo que significa el 55% del total del superávit comercial del país. En el caso de Angola, los números también son claramente favorables para la Argentina. En el último año, la Argentina le vendió al país africano US$ 224,3 millones y le compró por apenas 20.000 dólares. Angola además representa el quinto comprador de productos argentinos en Africa, detrás de Argelia, Egipto, Sudáfrica y Marruecos. La economía angoleña presenta varias paradojas. Si bien su economía vive una inédita bonanza a partir del descubrimiento de reservas petroleras -hoy Angola es el segundo productor de crudo de Africa y el número catorce a nivel mundial-, los niveles de pobreza (el 40 por ciento de la población vive con menos de dos dólares diarios), analfabetismo (el 35 por ciento de la población no sabe leer ni escribir) y desigualdad económica (el 10 por ciento de los angoleños accede al 0,6 por ciento de la renta del país) no los diferencian demasiado del resto de sus vecinos africanos. En el caso del petróleo -que hoy es el principal motivo de desvelo para el gobierno argentino-, las reservas del país alcanzan a los 13.500 millones de barriles -lo que representa el 1 por ciento de las reservas mundiales- y prácticamente el 90 por ciento de la producción se exporta, con China y Estados Unidos como principales compradores. Igualmente, en el sector reconocen que las tareas de exploración petrolera en el país africano no son fáciles, ya que después de veinte años de guerra civil el territorio angoleño quedó sembrado de miles de minas antipersonales.. |