Por Jorge Oviedo - El Gobierno tiene un plan económico inflacionario que consiste en gastar más de lo que recauda y financiarse emitiendo dinero sin respaldo. Como además mantiene el dólar "planchado", también genera atraso cambiario con la consiguiente pérdida de competitividad. Las "soluciones" son las restricciones de las libertades. La primera, la del acceso a la información, con la falsificación de las estadísticas oficiales y la persecución hasta por la Justicia penal a quienes se atreven a contradecirlas. El "corralito verde", que exige pedir permiso para comprar una divisa y someterse a las habituales negativas oficiales es otro modo de quitar grados de libertad para disponer del propio patrimonio o ingresos. Así, el Gobierno intenta evitar que los argentinos aprovechen las ventajas que la política oficial les crea abaratándoles los viajes al exterior y las compras en el extranjero. Desesperado por divisas, el Gobierno ahora impide que se extraiga moneda extranjera en cajeros del exterior debitando de la cuenta en pesos. Habrá ahora que tener una cuenta en dólares. ¿Autorizarán los controles oficiales el paso de pesos a dólares localmente antes de viajar, o aplicará los topes y restricciones, lo que se transformará en lo que empieza a perfilarse como una prohibición a gastar en el extranjero? Por ahora, los consumos realizados en el exterior con tarjeta de crédito pueden pagarse aplicando los fondos de cuentas en pesos al tipo de cambio oficial. ¿Continuará ese mecanismo o habrá que conseguir los billetes verdes para cancelar, por ejemplo, consumos hechos en Uruguay, Brasil o Chile? Lo insostenible del nivel de gasto público y la dañina forma de financiar el desbordado déficit fiscal están a la vista, y el modo de enfrentarlo no puede ser peor. La Argentina necesita divisas para importaciones multimillonarias de hidrocarburos para paliar una crisis energética que, según el Gobierno, "no existe". El modo de lograrlo es conseguir un superávit comercial cada vez más difícil. El mundo demanda menos, hay inflación en dólares y el mismo Gobierno prohíbe o impone cuotas a algunas ventas al exterior, justamente en las áreas en que la economía local es más competitiva. También necesita que empresas y particulares no compren dólares, no importen, no remitan utilidades, no paguen regalías y royalties y hasta pone nuevas trabas para pagar alquileres de propiedades de no residentes. Pareciera que la intención es que, si es posible, los argentinos tampoco viajen al extranjero. Otras soluciones parecen fantasiosas, por decir lo menos. Para vender textiles a Angola con mejores precios que los chinos la propuesta es que los trabajadores locales trabajen por menos que los míseros ingresos de los orientales. Divisas a cambio de trabajo precario. El Gobierno restringe libertades y derechos para sostener su derecho absoluto a seguir gastando, incluso en rubros donde hay serias sospechas de corrupción.. |