La decisión de ponerle un cepo a la venta de dólares en la Argentina, del 28 de octubre de 2011, no pareció haber sido tomada al azar: por esos días, la fuga de capitales había acumulado ya dos meses consecutivos por encima de los u$s 3.000 millones (por primera vez desde 2001); los bancos empezaban a perder sus depósitos en moneda extranjera y el Banco Central ya había sufrido en el año una caída de u$s 4.600 millones en sus reservas. Para disimular el impacto, el organismo había decidido tomar prestados unos u$s 3.000 millones en bancos centrales europeos. La novedad del control cambiario impuesto por la AFIP generó tal nerviosismo en el sistema que, en el corto plazo, profundizó la crisis: los ahorristas retiraron más de u$s 3.000 millones en depósitos de los bancos y obligaron al Central a aumentar su deuda hasta los u$s 5.000 millones para evitar un desplome mayor en sus activos. Desde entonces, el cepo cambiario pasó por períodos de mayor y menor flexibilización. Pero le permitió a la entidad ir achicando la fuga de divisas hasta los u$s 500 millones mensuales e ir ampliándole el margen para comprar divisas en el mercado cambiario y acumular reservas. A tal punto que durante los últimos tres meses logró adquirir u$s 3.000 millones. La cifra prácticamente equivale al saldo que el ente oficial acumuló a lo largo de todo el 2011, cuando terminó con un saldo positivo en sus intervenciones de u$s 3.335 millones (aunque el stock de reservas cerró con un rojo de casi u$s 6.000 millones debido a la fuga de capitales). Gracias al control de la AFIP, el Central continuó estos días acumulando divisas con fuertes compras en el mercado. Sólo en esta semana, por caso, llegó a adquirir u$s 425 millones (más que en las tres semanas anteriores). Y el viernes, durante una jornada en la que el dólar se debilitó frente a las principales divisas del mundo, la entidad debió apuntalar al billete con una compra de u$s 170 millones. Lo curioso: que en el mismo período de acumulación su stock de reservas apenas se incrementó en u$s 736 millones. ¿Qué pasó con el resto? Sucedió que, atentos a la política de desendeudamiento que promueve Marcó del Pont, en la entidad se esforzaron por devolver el dinero que habían tomado prestados a los bancos centrales europeos durante el 2011. En el mercado confían en que la entidad irá interviniendo con la misma agresividad en la plaza. Y prevén que el tipo de cambio podría ser elevado en otros dos centavos hacia el final de marzo, para terminar en los $ 4,38 a nivel mayorista. Esto sucederá de acuerdo a la política del tipo de cambio que viene aplicando el BCRA, con el que intenta balancear el desfasaje notorio entre la oferta creciente de exportadores y la demanda exigua de los importadores, comentó Carlos Risso, de Zonabancos.com. |