Por Javier Blanco - MONTEVIDEO.- Aunque consideran que se ha vuelto poco menos que una lotería, los bancos de inversión tienen 3700 millones de razones para seguir monitoreando de cerca la evolución de la economía argentina . La cifra, en dólares, es la que debería pagar la Argentina en diciembre de 2013 por intereses del denominado cupón del PBI (que el Gobierno adosó a los bonos del canje en un intento por aumentar su atractivo) si la actividad se expande durante este año por encima del nivel que gatilla los pagos. Ese porcentaje comenzó siendo del 4,26% anual en 2005 (cuando se lanzó el canje), para ir descendiendo lentamente hasta un piso del 3% en 2015 y mantenerse en ese nivel hasta 2035, año en el que caducará el instrumento de deuda por el que el país se comprometió a erogar el 48% del valor nominal de la deuda que concurrió al canje, lo que supone un desembolso máximo total que ronda los US$ 40.000 millones. Los montos en juego explican de por sí el interés con que en el mundo financiero internacional se siguen los posibles pagos. Claro que para poder determinar su oportunidad, hay que acertar con cierto grado de antelación a la tasa de crecimiento argentino, que algunos bancos de inversión ya han reducido en un nivel de entre un punto y un punto y medio respecto de las previsiones originales. En realidad, estimarlo "se ha vuelto un arte", confió un ejecutivo financiero argentino que fue parte de varias de las exposiciones ante la asamblea del BID , al referirse a la opacidad de las estadísticas argentinas tras la intervención en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) en 2007. La cuestión ganó atención en las reuniones de negocios que se celebran en paralelo con las sesiones oficiales de la Asamblea Anual del BID, porque numerosos analistas están comenzando a recortar sus pronósticos de crecimiento para la Argentina este año, entrando en una zona que, al poner en riesgo el pago en 2013 (el de 2012 está jugado y rondará los US$ 3500 millones), tiene en vilo a quienes tienen cupones en sus carteras de inversión o lo siguen para determinar si lo adquieren o no. Hasta hace unos meses, los pronósticos de crecimiento de bancos del exterior rondaban entre 2,5 y 4,4 por ciento. Pero las proyecciones que brindaron aquí en sesiones cerradas analistas de Merrill Lynch, JP Morgan y la calificadora Standard & Poor's se ubican ahora entre un punto y un punto y medio por debajo, porque incorporaron al cálculo los efectos del freno que el país aplicó a las importaciones y pese a que se considera superada la amenaza de una sequía. Impacto por dos vías"Con una matriz productiva en la que dos tercios de los bienes de capital son importados, frenar los ingresos de la manera en que lo están haciendo significa menor actividad o, por la vía de la menor oferta, mayor inflación. En ambos casos, impacta sobre el nivel de actividad", explicó un analista de un banco europeo que coincidió en general con los diagnósticos, pero pidió reserva de identidad porque "es lo que me piden en el banco en relación con todo lo que tenga que ver con la Argentina". Esto deja las proyecciones por debajo de la cifra necesaria para hacer el pago 2013. Pero la particular forma que el Indec tiene para medir la expansión de la actividad (al subestimar la inflación sobreestima el crecimiento) los hace pensar que el pago es muy posible de todas maneras. Para esa estimación, se remiten a lo ocurrido en 2009. Ese año, que fue recesivo de acuerdo con todas las mediciones privadas, con contracciones que fueron del 1 al 2% anual, los cálculos del Indec arrojaron que la Argentina se había expandido 0,9 por ciento. No alcanzó para gatillar el pago en 2010, pero marcó un antecedente que se tiene muy en cuenta ahora que esperan un escenario comparable. Más allá de las cifras que esbozan, la lógica a la que recurren para tratar de predecir la ocurrencia o no del próximo pago no deja de llamar la atención: siguen de cerca las estadísticas de la evolución del producto bruto de otros países de la región y calculan la de Argentina como Brasil, no sólo por la manifiesta complementariedad entre ambas economías, sino porque suponen que allí se fija mucho un gobierno al que le gusta ostentar que el crecimiento argentino es de los mayores de América y construyó todo un discurso político a tal efecto. "Pero si la región crece menos del 3 por ciento, creemos que la tentación de ahorrarse el pago puede ser muy importante", se concluyó en una sesión en la que expusieron ejecutivos del JP Morgan.. |