Por Martín Dinatale - Un poco por cansancio acumulado y otro tanto por el uso de la lógica pura, los empresarios europeos empezaron a revisar su estrategia de reclamo ante el Gobierno por la política proteccionista frente a las importaciones. Virarán hacia un nuevo rumbo: atenuar la queja por la vía diplomática y empezar a armar una suerte de cámara de comercio de la Unión Europea (UE), con poder político de peso. Los dichos del canciller Héctor Timerman, que ayer advirtió que "ningún país del mundo puede levantar el dedo y acusar a la Argentina de no permitir sus exportaciones a nuestro país" (ver aparte), sumado al poder que alcanzó el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, en la política exterior, terminaron por convencer a varios empresarios de la UE de cambiar sus planes de acción. "Las quejas por los canales diplomáticos ya no alcanzan y al gobierno de Cristina [Kirchner] no le hacen nada. Es tiempo de tomar otras herramientas, como hacen los Estados Unidos", confió a LA NACION el presidente de la Cámara de Comercio de un país europeo que la semana pasada empezó a congregar, junto con sus pares de otros países, a diferentes empresarios para armar en lo inmediato una suerte de AmCham Argentina. Claro que esta Cámara de Comercio de los Estados Unidos funciona desde hace más de 93 años y reúne en el país a más de 740 empresas estadounidenses y argentinas. Esta cámara de empresarios tiene un trato respetuoso en la Casa Rosada y sus quejas se hacen sentir. En las reuniones de las cámaras de empresarios europeos que ya hubo quedó en claro que existe una necesidad generalizada de tener mayor peso y presión sobre el secretario Guillermo Moreno desde otro campo que no sea el diplomático. Faltaron algunos referentes de Francia y de Alemania. En este último caso, la ausencia estaría vinculada a que el empresario austríaco que representa a empresas alemanas, Viktor Klima, estaría trabajando una idea similar en paralelo. Hasta ahora, no existen más que cámaras de comercio de cada uno de los países de Europa o grupos de empresarios agrupados, pero no hay una Cámara de Comercio de la UE. La conformación de este espacio permitiría canalizar un malestar de los europeos que tiene su razón de ser: según datos de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales, que lidera Marcelo Elizondo, en 2001 el porcentaje global de las importaciones europeas en la Argentina fue de un 22% y en 2011 ese volumen cayó al 16 por ciento. La delegación de la Unión Europea en la Argentina, que conduce Alfonso Díez Torres, presentó varias quejas ante la sede de la UE en Bruselas por trabas a las importaciones que impone la Argentina. Pero ninguno de esos planteos llegó al ámbito de la Organización Mundial del Comercio (OMC) ni se tradujo en sanciones. "Las quejas en la OMC llevan su tiempo y los tiempos de la diplomacia no son los de Moreno, que pone trabas no escritas para frenar barcos con productos en la Aduana", dijo a LA NACION el embajador de un país europeo que pidió reserva. El malestar de los empresarios europeos con el Gobierno se traduce también entre algunos diplomáticos en relación con la parsimonia y la falta de una queja más contundente de parte del delegado de la UE en Buenos Aires. Díez Torres evaluó hace dos meses ante LA NACION que "en la OMC hay preocupación por el tema de las trabas a la importación en la Argentina y el caso está bajo análisis, pero no hay de momento una decisión de ir a una etapa de reclamos de sanciones". No todos los diplomáticos coinciden con esa lógica. Por ello, varios embajadores apoyan la idea de conformar una Cámara de Comercio europea que tenga una fuerte voz que se haga oír en la Casa Rosada cuanto antes.. |