-Hola; ¿hablo con el señor Pérez? -Sí, soy yo...
-¿Usted presentó una Declaración Jurada Anticipada de Importación?
-Sí, ¿quién habla?
-Le habla el operador Nº 8 de la Secretaría de Comercio Interior. Su DJAI ha sido observada.
-(...) ¿Perdón? ¿Quién habla, me dijo?
-No. Por un tema de confidencialidad en el trámite no estamos autorizados a revelar nuestra identidad.
Este diálogo casi surrealista viene repitiéndose «ad náuseaum» desde la semana palos importadores (frustrados en su inmensa mayoría) reciben estas llamadas de misteriosos operadores que responden a las directivas emanadas desde la oficina del secretario Guillermo Moreno para explicarles por qué sus trámites de ingreso de mercadería están detenidos en su escritorio.
Muchos importadores están resignándose a pagar comisiones de entre un 7 y un 10% sobre la mercadería que compran a exportadores locales para cumplir con el lema de Moreno: «Para importar deben exportar». Este costo adicional, se recarga en el producto que se vende en la Argentina. Además, la operación es suma cero en términos de comercio exterior: esas exportaciones se habrían realizado de todos modos; las trabas a la importación suman un paso más en la intermediación, que es siempre gravosa para el consumidor.
Sectores como la construcción están viéndose afectados por la falta de insumos cruciales como equipos de aire acondicionado grandes, cocinas, muebles de cocina, pisos de madera y otros elementos que se usan para equipar las unidades. Un fuerte desarrollador, con emprendimientos en Puerto Madero y Palermo, le dijo a este diario que -en el caso de las cocinas- «estamos comprando nacionales; el problema es que cuestan mucho más caras y las prestaciones no son ni parecidas». Por eso, los contratos y boletos están previendo ya «cocina marca X, siempre que sea posible encontrarla en el mercado».
El cierre de canilla a las importaciones está provocando otros cierres; un rumor que circula desde la semana pasada decía que a las ya conocidas partidas del país de marcas como Calvin Klein y Ermenegildo Zegna se le sumaría una empresa mayoritariamente de capital nacional: Etiqueta Negra, la emblemática marca de indumentaria fundada por Federico Alvarez Castillo, estaba negociando su salida del centro comercial Unicenter. La especie fue desmentida de plano por altas fuentes de la empresa; aseguraron que, a diferencia de sus competidores extranjeros, a ellos la ecuación entre lo que traen y lo que exportan les da bien, «Tenemos seis locales en Europa y tres en Estados Unidos, a los que enviamos productos locales. Además, todos las prendas de indumentaria de Gola (marca británica de la que tienen la licencia) se hacen en la Argentina y se exportan a todo el mundo», aseguró la fuente.
Sin embargo, los números no le darían del todo bien a la marca que fuera la preferida de Marcelo Tinelli: la ecuación económica precios/valor del alquiler está dejando de ser viable, al menos en el shopping mall de Martínez. Cabe recordar que Etiqueta Negra se había sumado a mediados de enero al compromiso ante Moreno de mantener sin cambios los valores de muchos de sus productos, tal como habían hecho -entre otras- Nike, Adidas, Topper y Zara. Pero al revés de lo que hicieron las otras firmas textiles, decidieron sacar toda la colección de otoño-invierno a los mismos precios del año pasado; esto se mantendrá «hasta agotar el stock»; cuando las prendas y el calzado producido este año se agoten, deberán volver a negociar precios con Moreno.
En tanto, continúan acumulándose los pedidos de importación en los escritorios de los «operadores numerados» de Comercio Interior; las DJAI «observadas ya superan las 100.000, bastante por encima del 60% de las presentadas ante esa secretaría, y que su inmensa mayoría ya fueron aprobadas por la AFIP (el otro organismo que interviene en esta operatoria).
Ayer José Ignacio de Mendiguren, presidente de la Unión Industrial Argentina, salió -como era previsible- a negar cualquier tipo de desabastecimiento por imperio de las trabas a la importación, y atribuyó al «pánico provocado por la prensa» la falta de medicamentos que se comprueba diariamente en las farmacias. «Lo que está pasando es que la gente lee y escucha que falta el medicamento tal, y lo que compraría en varios meses lo adquiere en una semana; por eso puede faltar. pero en las reuniones de la UIA nadie habla de haya faltantes en ningún sector». Seguramente los directivos de las automotrices, algunas de las cuales debieron suspender a su personal por falta de partes para armar las unidades, faltaron a esas asambleas, como otros actores. |